La familia Arcas, los de Las Golondrinas, acaba de abrir un nuevo restaurante en el corazón de Triana, en lo que en su día fue el edificio de Cerámicas Montalván: Alfarería 21. Cocina tradicional, hecha sin prisas y con el sello que les caracteriza.

 

A Paco Palacios “El Pali” no le importaría nada ver el nuevo uso que se le ha dado a la cerámica que fabricaban sus alfareros de Triana, que han pasado de hacer de barro fundido al Cachorro a llevar en lo alto croquetas. Pero empecemos por el principio…

Pepe Arcas, en el centro, con sus camareros. Foto: Cosas de Comé

Pepe Arcas, en el centro, con sus camareros. Foto: Cosas de Comé

Los Arcas se han ganado a pulso ser una de las familias más conocidas y queridas de Triana, y la razón data del año 1982, cuando Paco Arcas y sus hijos cogen el testigo de Las Golondrinas, uno de los templos del tapeo, que llevaba ya en el barrio veinte años. Por aquel entonces Paco había sido cartero, sindicalista, presidente del Triana Fútbol Club y político, ni más ni menos que alcalde de Triana en la corporación de Manolo del Valle. En 2007, ya con sus hijos en el negocio, abre la sucursal de Las Golondrinas en Pagés del Corro, conservando la esencia, el encanto y, por supuesto, la carta de la casa matriz.

Zona de mesas altas y bajas, conservando la cerámica original. Foto: Cosas de Comé

Zona de mesas altas y bajas, conservando la cerámica original. Foto: Cosas de Comé

Pero Pepe, Paco y Carlos, los herederos, querían dar un paso más. Querían hacer algo grande, ambicioso, algo que de alguna forma mantuviera el sello de Las Golondrinas, pero que volara por separado. Así, en 2016, se hacen con histórico edificio de Cerámicas Montalván, que había cesado su actividad cuatro años antes, y comienzan una faraónica obra que ya tiene lista la primera parte: el restaurante Alfarería 21, que abrió sus puertas el pasado 26 de junio. La segunda parte, un complejo hotelero con suites de lujo, está en proceso.

Pablo Montero, jefe de cocina, y Elisabeth Méndez. ayudante. Foto: Cosas de Comé

Pablo Montero, jefe de cocina, y Elisabeth Méndez. ayudante. Foto: Cosas de Comé

Lo primero que llama la atención al entrar es, cómo no, la cerámica. Con cuidado y mucho esmero, la familia Arcas ha conservado paredes, techos, algunos suelos y otros muchos rincones originales que, mezclados con la decoración actual, dan al local un aspecto realmente atractivo. En la planta baja encontramos la zona de barra, con mesas altas y bajas, pensadas para un tapeo o para compartir platos en grupo, mientras que la primera planta guarda un aspecto más formal, donde llaman la atención unos biombos hechos con las plantillas de calco que se usaban para estampar los diseños en los azulejos mediante la técnica del estarcido.

Croquetas de pollo de corral servidas en cerámica. Foto: Cosas de Comé

Croquetas de pollo de corral servidas en cerámica. Foto: Cosas de Comé

Al frente de los fogones encontramos a Pablo Montero, el jefe de cocina, formado en la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla y que ha pasado por Berasategui, Abades Triana y por la cadena Vincci, y que tiene como escudera a Elisabeth Méndez. Imprescindible hablar de sus croquetas, hechas con pollo de corral y presentadas en auténtica cerámica de Montalván (3 euros), de esas que tienen relleno, no solo bechamel; de su salmorejo con esferas de caviaroli -perlas de aceite de oliva- y taquitos de jamón del bueno (4 euros); o de la ensaladilla rusa, que preparan con ventresca de atún, almendras y virutas de mojama de Barbate de Herpac (3,8 euros). Arte por dentro y arte por fuera.

Horarios, localización, teléfono y más datos de Alfarería 21, aquí

Ensaladilla con ventresca y mojama de Barbate. Foto: Cosas de Comé

Ensaladilla con ventresca y mojama de Barbate. Foto: Cosas de Comé

 

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