Comienzan a proliferar en el centro de Sevilla establecimientos especializados en estos emparedados del ibérico español por excelencia. Los turistas, sus principales clientes.

Son íntimos aliados. De los que casan a la perfección. Jamón en pan o pan con jamón, combinación gastronómica sin rival e ideal para lo que se encarte: desayunos, aperitivos, almuerzos o cenas. El bocadillo de jamón, orgullo patrio y el más internacional de nuestros bocatas, se abre paso y revindica su sitio. Y lo hace mas allá de las clásicas tiendas de ultramarinos o de las meriendas con cierto sabor a infancia. Sube el listón y se convierte en un producto casi gourmet, dejándose ver en elegantes tiendas de vitrinas dedicadas casi por completo a su esbelta figura.

Los bocadillos asoman apilados en amplias vitrinas. Foto: CosasDeComé.

Los bocadillos que asoman apilados en amplias vitrinas han creado tendencia en Sevilla. Foto: CosasDeComé.

De esta forma, Sevilla se suma a la tendencia de otras grandes ciudades de ofertar bocadillos de jamón en puntos clave del casco histórico en unos establecimientos de características muy determinadas. Las tiendas B de Jota, ubicada en la Cuesta del Rosario, las de Takito Gourmet, en la plaza del Salvador y calle Puente Pellón junto a las Setas, y la de Gocho Neocharcutería, también en Puente Pellón, son hijas de este fenómeno. El ataque de los bocadillos de jamón ha llegado.

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Apilados en bocadilliles montañas, embisten casi por sorpresa. Sus lonchas ibéricas rebasan los límites del pan sobre el que descansan hasta inundar gran parte del escaparate. Resulta imposible pasear por el centro de Sevilla y no posar los ojos sobre estos relucientes bocatas, perfectamente colocados en unos escaparates impolutos que asaltan al paso. “Fue en Madrid donde vi por primera vez estas cristaleras con montañas de bocadillos que me dejaron maravillado. Quise traerlo a Sevilla pero dándole un toque más artesanal y cuidando al máximo la calidad del jamón”, explica Manuel Ortiz Román, empresario sevillano y propietario de B de Jota, que abrió sus puertas en noviembre de 2018.

Sevillanos también son los emprendedores que han puesto en marcha Gocho Neocharcutería, Alejandro Fernández, Pedro Delgado y Ricardo Medeiro, inspirándose en el concepto de bocadillería ya existente en Europa. Mientras que Fernando Ruiz, propietario de Takito Gourmet ha tomado como referencia al empresario catalán Enrique Tomás y su imperio de tiendas de bocadillos de jamón de Barcelona. “El jamón es un producto muy nuestro que necesitaba más protagonismo, tener sus propias tiendas en lugares clave para que también el turista pudiera conocerlo”, aclara Ortiz Román.

Y es que, pese a tener aceptación también entre el público local, son los visitantes que acuden a Sevilla para hacer turismo los que quedan realmente fascinados ante esta oferta gastronómica. Demandan, buscan y consumen bocadillos de jamón. Europeos, americanos y, sobre todo, orientales. Todos se rinden a sus encantos. “Se paran, preguntan, prueban una pequeña degustación que tenemos de muestra y casi siempre consumen”, declara Roberto Marcos, dependiente de Takito Gourmet. Tanto en este establecimiento como en Gocho Neocharcutería y B de Jota la variedad de productos es amplia: cartuchos con taquitos de jamón y queso, distintos ibéricos al corte y diferentes bocatas entre los que también se encuentran los de chorizo o lomo. Pero los propietarios de las tres tiendas lo tienen claro: el bocadillo de jamón es el rey absoluto, no tiene competencia. “Es el que más se vende, sin lugar a dudas”, corrobora una de las dependientas de Gocho.

Jamón ibérico cortado en el momento en Gocho, Foto: CosasDeComé.

Jamón ibérico cortado en el momento, en Gocho. Foto: CosasDeComé.

“Los extranjeros quedan encantados con su sabor. Además tienen bastantes conocimientos previos y se interesan por las diferencias entre el serrano o el ibérico”, revela Roberto Marcos mientras despacha en inglés a un cliente que se ha decantado, como no, por el bocata de jamón aunque en pan de cereales. Porque las opciones para envolver al loncheado ibérico son varias en cada uno de los establecimientos. Los clientes pueden elegir entre la baguette, el pan de cristal , más tierno, o el de centeno o cereales, según la tienda escogida. Algunos, como es el caso de B de Jota, también cuentan con pan sin gluten.

Dos jóvenes de rasgos asiáticos se acercan a las inmediaciones de Takito Gourmet. Echan un vistazo al escaparate. Se deciden por un menú, una opción que ofertan todas las tiendas de estas características en Sevilla que, además del consabido bocadillo de jamón, también incluye una botella de cocacola y patatas artesanas de toda la vida por un módico precio que oscila entorno a los 5 euros. Como si de un fast food a la española se trata. “Ayer vinimos y nos gustó mucho”, explican estos clientes en un correcto y tímido castellano.

Bocadillo de jamón, patatas fritas y botella de refresco, fast food a la española. Foto cedida por el establecimiento.

Bocadillo de jamón, patatas fritas y botella de refresco, fast food a la española. Foto cedida por el establecimiento.

Se trata de un fenómeno que desde B de Jota, Gocho Neocharcutería y Takito Gourmet confirman que se repite con asiduidad. Los clientes de estas tiendas, pese a disfrutar de estancias relativamente cortas en Sevilla, son reincidentes. “Suelen volver una e incluso dos veces. Y cuando ya están a punto de marcharse es cuando nos piden que les cortemos el jamón loncheado para llevarlos consigo a su país”, comenta Jéssica Gutiérrez, trabajadora de B de Jota.

Los turistas consumen bocadillos en la ciudad y se llevan el jamón loncheado a su país. Foto: CosasDeComé.

Los turistas consumen bocadillos en la ciudad y se llevan el jamón loncheado a su país. Foto: CosasDeComé.

El furor jamonil del centro de Sevilla no afecta tan sólo a estos nuevos establecimientos especializados de reciente creación. También panaderías artesanales como Crustum se han sumado a esta tendencia ofertando desde hace un año en sus escaparates diferentes bocatas, entre ellos el ibérico por excelencia. Similar circunstancia vive la panadería The Original Bakery de la calle Sierpes que, aunque lleva una década preparando bocadillos y paninis orientados al turismo, detecta un incremento de la demanda del jamón ibérico. “Al verlos en otros sitios también los solicitan aquí y nosotros los preparamos, por supuesto”, añade Fátima Sumai, responsable de la citada panadería.

Ajenos a esta tendencia parecen encontrarse establecimientos de corte clásico como Casa Moreno, famoso por su amplio repertorio de bocadillos aunque el jamón suele despacharlo en tapas. “También hacemos tostadas y bocadillos de jamón, pero el precio suele ser más elevado porque trabajamos con productos de pata negra, así que suelen interesar a un público diferente”, aclara Emilio Vara, uno de los responsable del mítico bar.

Pese a ello, el furor de los bocadillos de jamón no quedará en flor de un día. Al menos, los empresarios sevillanos que apuestan por esta fórmula para acercar a un público, principalmente extranjero, uno de los emblemas gastronómicos nacionales a un precio razonable no están dispuestos que así sea. Es más, confirman sus ansias de crecimiento para extender este modelo de negocio por toda la ciudad. Es el caso de B de Jota que estudia una nueva apertura para dentro de unos meses en las inmediaciones de la Catedral. Por su parte, Takito Gourmet dará vida a más de cinco nuevos establecimientos en Sevilla y Córdoba antes de que finalice el año. De cara a 2020, la firma de Fernando Ruiz pretende franquiciarse y protagonizar nuevas aperturas en Andalucía y Madrid. El ataque de los bocadillos de jamón tan solo ha protagonizado su primer asalto.

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