La cuarta generación del fundador del famoso bar El Casino de Umbrete se hace con las riendas del negocio, manteniendo su espíritu y las especialidades que le han dado fama como sus desayunos con jamón o choped de lata, las pavías de bacalao o el montadito de la abuela, de filetitos en salsa

 

El sitio, situado a pocos metros de la iglesia de la Consolación de Umbrete, apenas ha estado cerrado ni un par de meses, el tiempo que han necesitado los hermanos Pablo (21 años) y José Joaquín (24) López Ruiz para acondicionar el local, que se llamaba entonces Casa Ruiz, y recuperar el nombre que le pusiera al bar su bisabuelo, Antonio Ruiz, más conocido en la población como Antonio «el del Casino», un «título» que también le otorgaron a su hijo «Joselito el del Casino» que le sucedió en la gestión del bar y también le dio una de sus etapas de mayor fama.

Pablo le había dicho a su madre, Loreto Ruiz, nieta de Antonio y propietaria del inmueble donde está el bar junto a su hermano Antonio Ruiz, «que me encantaría recuperar el bar del bisabuelo» y en cuanto ha llegado la oportunidad, Pablo no se lo ha pensado y, sin experiencia en hostelería salvo su trabajo como repartidor en la también famosa panadería de «El Puchero», ha decidido ponerse al mando de la nave junto a su hermano José Joaquín.

Ambos lucen polos negros con el nombre del bar grabado de forma discreta a la altura del pecho. No recuerdan exactamente cuando el abuelo Antonio fundó el establecimiento, aunque los cálculos que barajan señalan que tuvo que ser «en la década de los treinta» del siglo XX. También saben que Joselito, su hijo, junto a su esposa Pepa Adame, hizo famosas dos de las tapas del bar, su pavía de bacalao o los montaditos de la abuela hechos con filetitos de lomo en salsa.

Pavias de bacalao de El Casino: Foto: Cosasdecome

Pavias de bacalao de El Casino: Foto: Cosasdecome

Los recuerdos familiares no son capaces de precisar si fue Pepa la que creo estos platos o heredó las recetas de su suegra, la mujer de Antonio, pero en cualquier cosa ambas fórmulas están inscritas en el recetario familiar con letras de oro.

Las dos se mantienen en el bar porque lo que han hecho los hermanos López Ruiz es mantener a algunos de los baluartes del establecimento. Así se mantiene como camarero Manuel Delgado «Manu» que llevaba 17 años en el establecimiento o las cocineras Carolina Romero y Loli Calero «La del Puntilla» que es la que se encarga de elaborar las famosas pavias.

La cocinera Loli Calero es la que elabora actualmente las pavias. En la foto aparece en un ventanal por el que salen los platos directamente desde la cocina a uno de los comedores del establecimiento. Foto: Cosasdecome

La cocinera Loli Calero es la que elabora actualmente las pavias. En la foto aparece en un ventanal por el que salen los platos directamente desde la cocina a uno de los comedores del establecimiento. Foto: Cosasdecome

Las hacen con «masa madre de panadería» y ahí está la clave. La otra estrella de la casa son unos montaditos de filetes de cerdo en salsa bautizados como los montaditos de la abuela. Pero el bar de Antonio el del Casino, que ha pasado en este tiempo por bastantes manos e incluso por las de los propietarios del famoso bar Rufino, es famoso también por sus desayunos.

Los ponen con jamón ibérico que traen de la tienda de Pichilin y molletes de Sanlúcar la Mayor además de los bollos que traen de la panadería de El Puchero. Además del jamón ibérico también hay un curioso desayuno que se ha hecho popular en el establecimiento y son los molletes rellenos con choped de lata, que también traen de la tienda de Pichilin.

Uno de los comedores del bar El Casino. Foto: Cosasdecome

Uno de los comedores del bar El Casino. Foto: Cosasdecome

La carta de tapeo y restaurante es amplia, con más de 70 propuestas, la mayoría de ellas se puede pedir tanto en formato tapa como en media ración y ración. Hay desde clásicos como las croquetas, las huevas aliñás o las gambas al ajillo hasta un apartado de ensaladas, chacinas, revueltos, montaditos y frituras de pescado. El final se complementa con carnes y pescados a la plancha y guisos como el menudo, la caldereta de venado, las albóndigas o un atún encebollao. Tienen también algunos postres caseros.

El sitio ha mantenido todo su encanto. Hay una pequeña terraza con vistas a la iglesia de la Consolación y luego dentro hasta tres salones más dos pequeños reservados con mucho encanto. Han conservado las estanterias que hay tras la barra, en madera, al igual que la barra. Tras ella un letrero que indica los días que quedan para El Rocío. Por las paredes hay viejos carteles y alguna vistosa puerta con cristales de colores. Los comedores conservan cierto aire de mesón, de bar antiguo, acorde con la comida que es de estilo tradicional.

Horarios, localización, teléfono  y más datos del bar El Casino, aquí.