El histórico establecimiento pasa a manos del empresario sevillano Ricardo Laguillo que ha introducido mayor variedad de guisos tradicionales y nuevos montaditos sin perder la esencia de la taberna.

Tiene más de 150 años de historia y el título de ‘Establecimiento Tradicional Sevillano’ concedido por el Ayuntamiento de la ciudad. La bodega San Lorenzo es toda una institución en Sevilla. Desde el 22 de febrero de 2019 la propiedad del establecimiento ha pasado a manos del empresario local Ricardo Laguillo que promete ciertas dosis de aire fresco para la bodega aunque sin perder una pizca de su esencia.

Junto a algunas mínimas reformas en las instalaciones, Laguillo ha ampliado la oferta gastronómica  incluyendo guisos tradicionales y nuevos montaditos. Así, bodega San Lorenzo ofrece desde hace unas semanas unos seis platos diarios que van desde los judiones con pulpo al bacalao con tomate, las espinacas o el tataki de marrajo. No abandonará el establecimiento tapas históricas como el aliño de atún bautizado como ‘repetidor’ , los mejillones y el atún en escabeche o las chacinas.

El vermut, uno de los reclamos históricos de la bodega. Foto cedida por el establecimiento.

El vermut, uno de los reclamos históricos de la bodega. Foto cedida por el establecimiento.

En esta misma línea, además de los tradicionales montaditos de chorizo o morcilla de la centenaria bodega, Ricardo Laguillo y su equipo han incorporado otras opciones más innovadoras. Ejemplos de ello son el montadito montañés compuesto por rulo de queso de cabra, mostaza, miel y cebolla caramelizada; el bautizado como ‘norte’ que contiene huevo duro, anchoa y mayonesa de anchoas o el playero donde la piriñaca y el lomo ahumado en aceite de sardinas son los protagonistas.

Respecto a la carta de vinos, bodega San Lorenzo se ha enriquecido con aproximadamente cuarenta variedades diferentes de tintos, blancos y generosos. Aunque, según explica Laguillo, seguirán despachando manzanilla y vermú a granel como antaño.

Pese al cambio de propietario, el establecimiento mantendrá casi intacto su nombre: bodega San Lorenzo-Taplato, tan solo con el añadido de la denominación del otro restaurante que Ricardo Laguillo posee en Sevilla. El gastrobar Taplato abrió sus puertas en septiembre de 2018 en la Ronda de Capuchinos enfocado hacia un concepto más innovador de cocina que el de bodega San Lorenzo- Taplato aunque Laguillo no descarta que compartan algunos platos puntuales. En este sentido, el empresario baraja la posibilidad de convertir Taplato en una cadena de bares y restaurantes y ya estudia abrir nuevo establecimiento en el barrio de Triana.

Los dos establecimientos de Ricardo Laguillo. Foto cedida por el propietario.

Los dos establecimientos de Ricardo Laguillo. Foto cedida por el propietario.

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