La tostada de pringá del restaurante El Tentaero
Tapa
La tostada de pringá del restaurante El Tentaero
Tapatólogo descubridor:
Población
Día de hallazgo
Descripción

Los bocadillos de pringá tienen en muchas ocasiones un “daño colateral” y es que se repiten mucho. Sin embargo, este que ponen en el restautante El Tentaero en el polígono empresarial de El Pino de Sevilla tiene esa gran ventaja y es que no tiene daños colaterales, debido, entre otras cosas, a la suavidad del preparado pringoteril. Lo primero que llama la atención es como viene presentada, en un cuenquecito (un bol le dicen ahora los finos) en el que los trozos de morcilla, chorizo, papada y carne de cochino se presentan cortados en pequeños trozos y sumergidos en un sustancioso caldito formado por “los sudores” en la olla de las chacinas, el tocino y la carne.

Junto al cuenquecito, que viene un poquitin caliente, viene el pan, un lustroso pan tipo viena de tamaño generoso y proveniente de Pan Bono de Alcalá de Guadaira, una población bien conocida por la calidad de su miga panaera. El pan se presenta en estado de tostaito y el cuenquecito viene acompañado de una cuchara de café para hacer el trasvase de la pringá desde el bol (dicho en fino) hasta el pan tostado.

Queda a criterio del comensal si cierra el pan, en plan bocadillo o comérselo en dos tostadas. El bocado resulta jugoso y ligero.

Fernando Sánchez Torres, el gerente de este establecimiento y todo un veterano de la hostelería, desde los quince años detrás de un mostrador, señala que hacen la pringá casi desde que abrieron el bar: “Estamos haciendo ya de 35 a 40 kilos de pringá todas las semanas ya que no sólo se desayuna o se come en bocadillos, es que la gente se la lleva en tarrinas de medio kilo para su casa”.

La clave está en que la pringá la realizan exclusivamente para los bocadillos. Ponen en una olla chorizo tipo herradura, morcillas, tocino de papada y carne de cerdo, un poco de agua y nada más. Luego con una espátula, una vez que está hecho el guiso, lo parten todo a pedacitos pequeños. Esto no lo hacen con batidora, sino a mano con espátula ya que así queda mucho mejor.

La tostada entera se cotiza a 3,60 euros, con café incluido y la media a 2,80 (prcios a octubre de 2018).

Como curiosidad en el mostrador tienen una pizarra donde publican la lista de las tostadas más vendidas, como los cuarenta principales, pero en desayunística. La lider suele ser la de pringá, seguida de cerca por la de jamón de bellota, la de la casa que lleva salmorejo, aceite y carne mechá, la “polígono” con caballa, pimiento morrón y mayonesa, la de tortilla y en un puesto “chungo” está “la triste de pavo” para los que prefieren las líneas rectas a las curvas.

El descubrimiento pertenece a la ciencia de:

Desayunística. La desayunística es la Ciencia de la Tapatología que estudia los desayunos en todas sus vertientes. También se podría asignar a la ciencia del bocadillismo, que estudia todo tipo de cosas metías en pan…sin pasarse.

Foto: Cosasdecome

Fernando Sánchez Torres delante de su lista “de más vendidos”. Foto: Cosasdecome