El establecimiento, perteneciente a una cadena con amplia experiencia en el sector, está especializado en desayunos y comida de estilo internacional, muy en la línea de las cafeterías de alto nivel

 

Cappuccino recuerda a las grandes cafeterías, aunque con una estética renovada, características del centro de las grandes ciudades. Decoración cuidada, carta disponible durante todo el día, camareros de camisa blanca y corbata negra a la vieja usanza y desayunos y meriendas con glamour.

El sitio ocupa desde el pasado martes 17 de mayo el espacio del antiguo restaurante Oriza, un restaurante de lujo que se hizo famoso en Sevilla y que cerró en el año 2020.

Capuccino pertenece a un importante grupo empresarial mallorquín. En concreto a Juan Picornell, un empresario que comenzó abriendo una cafetería en Mallorca en 1993 a l0s 21 años y que ahora, casi treinta años después, regenta un grupo empresarial con 18 locales funcionando, 14 de ellos bajo la misma insignia que ha abierto en Sevilla, «Capuccino Grand Café». La mayoría de los establecimientos están en Baleares, aunque incluso tienen locales fuera de España.

La decoración de los establecimientos la coordina el propio empresario, profundo conocedor de este campo, aunque en el caso de Sevilla han contado también con el paisajista sevillano Juan Cisneros para redondear el establecimiento.  El edificio conserva la misma estructura. Se mantiene el antiguo invernadero que ahora es el comedor principal del establecimiento y donde siguen teniendo protagonismo las plantas como decoración. Una gran cristalera separa este espacio de la terraza, con un mobiliario muy cuidado. A ello se une la zona de barra, una estancia más pequeña donde también hay alguna mesa. En total tienen capacidad para 183 personas en el interior a lo que hay que sumar 25 mesas en la terraza.

Los camareros visten pantalón negro, camisa blanca y corbata. En las mangas llevan unas «abrazaderas» unas tiras que permiten que las mangas de las camisas permanezcan en su sitio. En el local trabajan unas 40 personas bajo la dirección de José David Alhama que es el director de la cafetería y que ya tiene 6 años de experiencia en otros establecimientos del grupo. Penélope Picornell es embajadora de marca del grupo Picornell. Es la hermana del fundador y la que se encarga de transmitir el espíritu de la casa: «Nuestros cafés, situados en los lugares más privilegiados, se caracterizan por una arquitectura y diseño increíblemente únicos, y por la impecable calidad y presentación de su cocina».

Penélope Picornel y David Alhama junto a dos camareros del establecimiento posan en la zona de barra de Cappuccino. Foto: Cosasdecome

Destaca que todos los trabajadores se han formado previamente y que la formación del personal es fundamental en un grupo en el que el cuidado de los detalles es nota destacada. Los platos que pasan junto a nosotros están muy bien presentados. Están todos los elementos de las cafeterías de alto copete: cocteles llamativos, tartas con buena presentación y platos coloridos.

El sitio funciona todos los días desde las nueve de la mañana y hasta la una de la madrugada. Admite reservas en el comedor principal para almuerzos y cenas. Su primera apuesta es el desayuno. Existe una carta propia (se puede ver completa aquí) en la que hay varios tipos de pan, croasants, sandwiches, creppes, tazones de frutas y cereales o un amplio surtido de huevos ecológicos que se preparan en tortillas o revueltos acompañados de otros ingredientes… de pan prieto con pringá… ni rastro.

La estrella de la casa es el brunch, la mezcla entre desayunos y almuerzo, importada en España y que sirven todos los días hasta la una del mediodía. Tiene un precio de 29 euros y lleva bebida caliente más zumo, croasan, pan tostado, yogur, ensalada de frutas y cereales y para terminar la cosa se puede elegir entre unos huevos benedictinos con jamón o salmón, una tosta con aguacate y huevo escalfado o una tortilla con queso Fetta.

La oferta también es muy amplia en cuento a las bebidas con batidos y zumos naturales de diferentes frutas y un surtido muy amplio de cafés e infusiones. No falta lógicamente el Capuccino que da nombre al grupo (aquí la carta de cafés y tés).

Al mediodía y por la noche la oferta se basa en una variada carta de cocina internacional. La idea es tener opciones para todo el mundo y a cualquier hora. Esta carta está disponible desde la una del mediodía y hasta la una de la madrugada. Tienen los platos que ahora triunfan: los nachos, el sushi, los pokes, las goyzas, el hummus, ensaladas y algunos sandwiches de esos que recuerdan a los que se servían en las cafeterías de lujo de la segunda mitad del siglo XX.

Una de las ensaladas que sirven en el establecimiento. Foto: Cosasdecome

Hay también pizzas, pasta, algún plato de inspiración oriental y no falta la hamburguesa ni tampoco un guiño a la popular versión del pescado frito inglés los «fish and chips», que traducido resulta pescado empanado con papas fritas. El guiño andaluz está en el gazpacho y también hay guiño a las baleares con el pa amb oli, un plato típico mallorquín de pan con aceite que aquí se combina con jamón serrano y queso curado. (aquí la carta completa de almuerzos y cenas).

Penélope Picornell resalta que las cartas son iguales en todos los establecimientos y que se utiliza materia prima muy cuidada. Hacen cambios por temporadas y resaltan que la filosofía de la casa es «adelantarse» a las tendencias internacionales por lo que fueron de los primeros en ofrece brunchs o pokes.

La coctelería y también un amplio apartado de tartas y creps completan la oferta gastronómica.

Horarios, localización, teléfono y más datos de Cappuccino, aquí.

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