El hostelero José Manuel Leirós, propietario de Lola por Dios y La Chalá, pone en marcha un establecimiento inspirado en la clásica tasca del centro de Sevilla. Su propuesta gastronómica se basa en chacinas, mariscos y guisos caseros a acompañar con vinos generosos y vermú de grifo.

«Ultramarinos y chacina», puede leerse en la fachada sobre los clásicos azulejos amarillos y azules. Y con una tipografía inconfundible. La misma que se utilizaba hace más de medio siglo en gran parte de las típicas tabernas sevillanas que hacían las veces de cervecería, vinoteca, bar de tapas y abacería. Todo en uno y con una estética muy particular. A todas ellas rinde tributo Casa Macareno, un establecimiento que abría el día 1 de diciembre en el número 2 de la plaza del Pumarejo de Sevilla. Y que, al contrario de lo que pueda parecer a simple vista, no se trata de una de estas tabernas restauradas, sino de un homenaje a las mismas. A nivel decorativo y también gastronómico.  «Nos apetecía que Casa Macareno pareciera un tabanco de los de hace cincuenta años con un toque marinero. Con toda la esencia que tenían este tipo de lugares pero con una actitud refrescada», detalla José Manuel Leirós, Jota, propietario del establecimiento, quien también capitanea otros proyectos en el centro de Sevilla como La Chalá, Lola por Dios, la Champanería de Feria y la quesería Vuelve Carmina.

Fachada del nuevo establecimiento Casa Macareno. Foto: CosasDeComé

Fachada del nuevo establecimiento Casa Macareno. Foto: CosasDeComé

En esta ocasión, Jota se ha asociado con el empresario Manuel Díaz que compartía el deseo de estrenar este concepto gastronómico «en un barrio con tanta identidad como la Macarena, en el que se inspira el nombre del local». A nivel decorativo, Leirós ha diseñado cada uno de los detalles del establecimiento en colaboración con Decero Interiorismo «para dar a Casa Macareno ese aire tan auténtico, con los clásicos azulejos sevillanos del pasillo y sala interior diseñados expresamente para nosotros, o la barra principal de roble». Cuadros o carteles de las Fiestas de Primavera, marcos, espejos y demás antigüedades que se dispersan por el local provienen de mercadillos de la zona.

Siguiendo esta línea, en lo que a sus fogones se refiere Casa Macareno apuesta por las chacinas y mariscos, servidos en el clásico papel de estraza, guisos caseros y algunas tapas. Todo a precios «de barrio», según revela Leirós. Las chacinas provienen tanto de León, en el caso de la cecina y el chorizo ahumado, Cataluña, de donde traen butifarra negra y sobrasada, y de Extremadura con la morcilla patatera y la típica torta de los Barros. «Dentro de nuestros mariscos, la especialidad son las gambas blancas, las alistadas, las bocas y los langostinos tigre de la mejor calidad», apostilla el propietario. Para tapear, una ensaladilla de chicharrones, papas aliñás templadas con bonito y  empanadillas de carne de retinto. Elaboran dos guisos caseros a la semana que, según explica Jota «irán rotando y estarán muy relacionados con los productos de mercado».

Si una oda a las típicas tabernas sevillanas son los platos de Casa Macareno, sus vinos no se quedan atrás. El espacio se especializa en los generosos, algunos de ellos se venden a granel, e incluso cuenta con un vermú propio elaborado en unas bodegas de Jerez con base de fino y que sirven con grifo.

Todo ello se puede consumir en el salón principal, en la barra y baldas o en una coqueta sala interior, mientras suena clásicos de los años 50 de música española y latinoamericana. También poseen una terraza en plena plaza del Pumarejo con nueve mesas.

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