El emprendedor sevillano elabora artesanalmente todo tipo de picos creativos y a medida para platos de restaurantes. Su centro de trabajo es D’Origen, un obrador gourmet, ecológico y vegano donde da rienda suelta a su imaginación.

 

Hay personas que nacen con un don concreto. Que, en ocasiones,  tiene mucho que ver con lo que más tarde será su vocación. Danielle Brunini siempre gozó de una imaginación desbordante y gran facilidad para el diseño. Por eso, no es de extrañar que en su día montara su propia empresa de decoración de interiores donde disfrutaba ideando formas y espacios, boceteando a mano mil y una soluciones para sus clientes. Desde hace tres años, ha trasladado esa capacidad creativa a harinas y levaduras. “Dejé una de mis grandes pasiones por otra de ellas: la panadería artesanal y, concretamente, los picos. No encontraba ninguno que me gustara, así que pensé en fabricarlos yo mismo ”, rememora Brunini quien ya elaboraba de manera autodidacta sus propios panes en casa desde hacía tiempo.

Danielle Brunini envasando los picos artesanales en su obrado D' Origen. Foto: CosasDeComé

Danielle Brunini envasando los picos artesanales en su obrado D’ Origen. Foto: CosasDeComé

De este impulso nació D’ Origen, el obrador gourmet, ecológico y vegano de este emprendedor sevillano, de nombre y apellido italiano heredado de su padre. Pese a no contar con formación panadera, a Danielle no le tembló el pulso a la hora de emprender esta aventura. “Deseaba diseñar picos diferentes, en forma y contenido. Puedo decir que lo he conseguido”. Y así es.

Fondo marino de D' Origen para acompañar a un choco de Barra Baja. Foto cedida por el establecimiento

Fondo marino de D’ Origen para acompañar a un choco de Barra Baja. Foto cedida por el establecimiento

En lo que a materias primas se refiere, Brunini optó por distinguirse elaborando sus creaciones con productos ecológicos: harinas de Coín (Málaga) recién molidas en molinos de piedra, aceite de oliva virgen extra o sal marina procedentes de Cádiz. “Someto a todo lo que produzco a una doble fermentación para que el resultado final esté bien desarrollado y, sobre todo, sea saludable”, comenta a la vez que prepara una de sus bolsas de picos. Danielle los fabrica y envasa uno a uno, manualmente, “sin maquinaria o agentes externos, como hacían los panaderos de toda la vida”. Paralelamente, una de las obsesiones del propietario de D’ Origen consiste en alcanzar el “punto crocante” con sus productos, un estadío que los hace crujientes sin llegar a estar duros. En ello se afana con entrega desmedida cada día. Echa horas y horas en su pequeño obrador. Pero no le importa. “El pico lo merece. Es uno de los grandes olvidados de la panadería y hay que darle su sitio. Una pieza exquisita y con infinidad de posibilidades”, sentencia, convencido.

Tortas estrelladas y finas, inspiradas en los carpanccios venecianos. Foto cedida por el establecimiento

Tortas estrelladas y finas, inspiradas en los carpanccios venecianos, ideales para la hostelería. Foto cedida por el establecimiento

Y en esa línea de trabajo es en la que Brunini está explotando todo su potencial creativo. Fondos marinos con sabor a algas, cilindros de picos para engalanar platos o pequeños cojines crocantes para ensalzar su interior. Porque Danielle sueña con elevar esta popular variante del pan a la categoría de excelencia y exportarla con diseños personalizados a la hostelería sevillana. Ya son varios los establecimientos de Sevilla que confían en las creaciones a medida de D’ Origen. Barra Baja, El Traga, Abades, el grupo Ovejas Negras o la Asociación Gastronómica Andaluza son algunos de ellos. “Cuando el chef me plantea un plato me involucro al máximo para ver cómo mi crocante puede integrarse en él y aportarle valor. Le doy cien mil vueltas”, confiesa Brunini.

Junto a estos desvaríos imaginativos, el propietario de D’ Origen elabora diariamente sus especialidades fijas que no solo pueden encontrarse en restauración sino también en tiendas gourmet. Se trata de los piccolinos, o colines redondeados, los grissinos, que se asemejan a un pico clásico, y los grissini, con los que Brunini saca a relucir la influencia italiana paterna. También prepara unas originales tortas estrelladas y finas, inspirados en los carpanccios venecianos y que, según Danielle Brunini, «resultan perfectos para decoraciones gastronómicas de carpaccios, cecinas, embutidos o ensaladas». Tanto piccolinos como grissinis, grissinos, y carpanccios se preparan siguiendo su receta originaria y tradicional, justificando así el nombre del obrador que les da vida: D’ Origen.

D' Origen desea dotar a bares y restaurantes de Sevilla de una carta especializada de panes y picos. Foto cedida por el establecimiento

D’ Origen desea dotar a bares y restaurantes de Sevilla de una carta especializada de panes y picos. Foto cedida por el establecimiento

Pero no solo de picos vive la inventiva de este diseñador de la harina y levadura . Danielle también crea panes a demanda para hostelería. Desde un pan de mantequilla a uno con algarrobo para hamburguesas. Actualmente, es tan solo algo puntual pero el panadero ya estudia la ampliación de las instalaciones y recursos de D’ Origen para elaborarlos de manera permanente. Todo para lograr su próximo objetivo: dotar a los restaurantes de Sevilla de una carta especializada de panes y picos. «En restauración lo que cuenta es la experiencia gastronómica completa. Y ahí los productos de panadería tienen mucho que decir», afirma a la par que matiza que «panes y picos pueden potenciar y completar el sabor de los platos si se escogen correctamente». Brunini se siente capacitado para confeccionar una selección adecuada a las propuestas de los restaurantes. En función de sus necesidades y aras de lograr el maridaje perfecto. «Lo hecho con pasión y buena materia prima marca la diferencia. Es la filosofía de D’ Origen y la aplicaremos a este nuevo reto», concluye.

El obrador de D’ Origen se encuentra en la calle Baltasar de Alcázar, s/n, local O. Su teléfono de contacto es el 607 199 802.

Algunas panaderías famosas de Sevilla, aquí.