El chef Fernando Cattivelli reinterpreta la auténtica gastronomía de México en su recién estrenado restaurante de Triana donde introduce algunos guiños mediterráneos y sevillanos.

El auténtico sabor de México acaba de desembarcar a orillas del Guadalquivir. Concretamente en el número 41 de la archiconocida calle Betis donde el chef italo-latino Fernando Cattivelli ha dado vida a La Frida, su proyecto gastronómico personal, acompañado de dos empresarios sevillanos. Un restaurante de alta cocina mexicana con algunos guiños mediterráneos  «Buscaba acercar al sevillano a la verdadera gastronomía de México pero desde mi propio prisma. A través de unas creaciones de autor que no olvidan a Sevilla», revela Cattivelli, formado en el prestigioso Le Cordon Bleu de París.

Fachada del establecimiento, ubicado en el número 41 de la calle Betis. Foto cedida

Fachada del establecimiento, ubicado en el número 41 de la calle Betis. Foto cedida

 

Así, Cattivelli sorprende con una carta amplia, de casi treinta creaciones libres de gluten, donde la mitad de ellas son tacos, tanto tradicionales como de autor. «Son la base de la cocina mexicana», sentencia. De esta forma, se pueden encontrar clásicos de la taquería mexicana como el pastor o cochinita pibil así como interpretaciones originales como el pato a la sichuan, con algas wakame y crocante arroz inflado

Los tacos de autor cuentan con gran protagonismo en La Frida. Foto cedida

Los tacos de autor cuentan con gran protagonismo en La Frida. Foto cedida

 

Al margen de en varios tacos, la fusión con la gastronomía mediterránea de La Frida se hace patente en propuestas como los totopos con fondue de pringá, la deconstrucción de tamal con un topping de rabo de toro o el secreto ibérico a la michelada. «Al cliente de Sevilla le gustan estos guiños a su cultura», matiza el chef. Destacan además de la oferta gastronómica de Fernando Cattivelli el mole La Frida, compuesto por 32 ingredientes y con codorniz en lugar de pavo o pollo, y el aguachile con mahi mahi del Pacífico, traído directamente desde México. Los postres artesanos también mantienen esa equilibrio entre tradición e innovación de La Frida. La paella dulce de arroz con leche o los plátanos flambeados al tequila con sorbetes de albahaca son ejemplo de ello.

 

En lo que a las bebidas se refiere, el establecimiento de la calle Betis cuenta con un amplio surtido de cervezas mexicanas, aguasfrescas, tequilas y mezcales. Estos últimos se utilizan de las tardes de viernes a domingo para dar un vida a una coctelería de autor que anima las sobremesas de La Frida.

 

Un espacio sutil y elegante, alejado de la decoración de los típicos y tópicos mexicanos o restaurantes tex-mex. «No queríamos nada de gorros, colores estridentes, ni calaveras», explica el chef  del establecimiento que ha diseñado un local de tonos neutros, con una imagen deconstruida de la cara de Frida Kalho y un mural que asemeja al desierto y los mares de México. En su salón interior La Frida cuenta con capacidad para unas setenta personas mientras que el exterior posee una terraza donde pueden tomar asiento una quincena.

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