El restaurante Molino de la Romera de Carmona sirve desde hace treinta años su propia versión de la tortilla española pero frita en aceite de oliva y siguiendo la receta de la madre de los actuales propietarios: Luis y Rosa Gavira.

La carmonense Carmen Rodríguez siempre fue una cocinera habilidosa, de las que se manejan con arte y solvencia entre fogones. Un buen día, ya sea por inspiración cuasi-divina o rememorando un viejo plato de tradición familiar, Carmen decidió hacer para los suyos una tortilla de patatas y pimientos que se saliera de lo usual.  Así, ni corta ni perezosa, en lugar de cuajar su elaboración en un perol como marca la norma, la carmonense optó por freír la tortilla en aceite de oliva. De aquel momento han pasado ya más de treinta años y la receta de Carmen Rodríguez continúa intacta y guardada a buen recaudo en el restaurante Molino de la Romera de Carmona, que hoy regentan sus hijos: Luis y Rosa Gavira.

La propia Carmen preparó esta misma receta durante algún tiempo como cocinera del establecimiento en sus inicios, durante los años ochenta. «Por aquel entonces el restaurante se abrió como una terraza de verano. Pero la tortilla frita ya estaba allí, como emblema de la cocina tradicional de la que parten nuestras elaboraciones», explica Luis Gavira.

Con el paso del tiempo el Molino de la Romera, ubicado en una antigua almazara del siglo XV que hizo hasta los sesenta las veces de molino, fue ampliando sus instalaciones a la par que su carta. Pero la tortilla frita de la madre de los Gavira, bautizada como ‘tortilla molinera’ en honor al origen del restaurante, continuó sirviéndose de manera inmutable.  Incluso, durante algunos periodos, la tortilla frita también se elaboró en otra modalidad llamada ‘el molinero’ que añadía chorizo a la receta.

Actualmente, según explica Luis Gavira, esa variante de la tortilla ha salido de la carta del restaurante aunque sí se sigue preparando para eventos tipo cóctel. «Hacemos las dos, la molinera de toda la vida y la que lleva chorizo, en un formato pequeño a modo de bocadito. Ambas causan sensación».

De hecho, la tortilla frita es uno de los platos que más interés despierta entre los clientes del Molino de la Romera, donde lo sirven en un plato equivalente a una media ración y se acompaña de alioli casero y brotes decorativos. «Gusta a todos, los turistas se extrañan al no ver la típica tortilla española pero acaban muy contentos al comerla. Y los carmonenses, aunque ya la conocen de sobra, la siguen pidiendo».

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