Desde hace 14 años, Patricio Vázquez fabrica en su obrador Valle de la Osa de Constantina conservas de sabores tan dispares como naranja amarga, castaña, madroños o sangría siguiendo la fórmula heredada de su abuela.

 

De casta le viene al galgo. Hace casi 100 años que la abuela Rosario ya preparaba sus famosas mermeladas artesanas para aprovechar la fruta que recogía junto a su confitería en Extremadura. Su hija Coronada pronto aprendió la receta de estas dulces conservas que con los años transmitiría también a sus propios hijos. Entre ellos Patricio Vázquez, uno de los beneficiarios de este legado gastronómico familiar que se materializa en la treintena de creaciones que fabrica en su confitería Valle de la Osa de Constantina. «He crecido viendo a mi madre y a mi abuela hacer mermeladas. Me gusta apostar por lo tradicional y natural. Es una filosofía de vida que me hace feliz», explica Vázquez.

En la elaboración de estas mermeladas se usa fruta de pequeños productores de la comarca. Foto cedida por el establecimiento.

Y es que el creador de las dulces conservas de frutas del Valle de la Osa tan solo utiliza para ello frutas y hortalizas de pequeños productores de la zona «que no tenga pesticidas ni químicos». De esta manera consigue Patricio el resultado que persigue: un sabor auténtico y puro con tan sólo un 30 por ciento de azúcar frente al setenta que, según explica, tienen las mermeladas industriales. «No hay nada más gratificante que un cliente me diga que nuestras conservas le recuerdan a su infancia», confiesa.

Con esta filosofía de defensa de lo natural y autóctono, el obrador Valle de la Osa da vida a una treintena de sabores de mermeladas tan dispares como naranjas amargas, higos, berenjenas, calabazas, castañas, madroños, pera con menta o sangría, la última incorporación. De todas ellas, según explica Vázquez, es la de naranja el producto estrella. «Muy demandada en Sevilla capital, aunque la de castañas también gusta mucho a estar hecha con un producto propio de Constantina».

Además de contar con puntos de venta en la provincia de Sevilla, el obrador Valle de la Osa exporta sus mermeladas a Francia, Reino Unido y Alemania. Patricio Vázquez resta importancia a este hecho y deja bien claro que no tiene intención de abrirse a nuevos mercados ni industrializar su producto «Quiero quedarme como estoy, fabricando mermeladas con mis hermanas, recibiendo visitas de personas que quieren saber cómo las hacemos y preparando algunas tartas para el obrador».

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