Los calabacines fritos del bar Casa Casimiro
Tapa
Los calabacines fritos del bar Casa Casimiro
Tapatólogo descubridor:
Población
Día de hallazgo
Descripción

Para que te hagas una idea de como sale la tapa, cuando empieza la vorágine en el bar Casa Casimiro, empiezan a hacer calabacines y no paran. Los depositan en una especie de urna metálica que hay detrás de la barra y de ahí los van cogiendo los camareros. No hay mesa en la que  falten. La tapa es generosa y el color rubito de la fritura ya invita a comérselos. Vienen en rodajas bastante finas. Cuenta Isidro Baeza, el gerente del establecimiento, que «tenemos una máquina…con muchos años ya, que los corta todas iguales de grosor». En los mejores días pueden salir hasta 15 kilos de calabacines que siempre compran en el puesto La Huerta de Miguel del mercado de Triana. Isidro señala que «tan sólo se le pone un poquito de harina…y un secreto de la casa» y a la freidora…no hay más truco. Aunque no quiere contar el secreto de esta maravilla de tapa, Isidro si afirma «que no le ponemos cerveza. Esa es una cosa que corre por ahí pero que no es cierta». Lo que si es cierto es que se comen con gran facilidad, como unas buenas patatas de feria, que abres el paquete y ya no paras. La tapa lleva muchos años en el establecimiento. Isidro no sabe exactamento cuantos, pero si afirma que fue Fernando Iglesias, el hijo de Casimiro, el fundador del establecimiento en 1945, el primero que la hizo, calcula que sobre la década de los noventa. El precio de la tapa es de 2,50 euros.

El descubrimiento pertenece a la ciencia de:

Verduroflexia: Se trata de la ciencia que estudia los platos relacionados con la verdura, cuando estas no tienen contacto ni con carne ni pescao.