La Casa del Tigre estrena varios platos muy originales en su carta de verano. Tienen también un calabacín que presentan de hasta seis formas diferentes en un mismo plato y un juego con tomates…que no son lo que parecen
La Casa del Tigre, el restaurante situado en la calle Amparo de Sevilla, acaba de estrenar nueva carta de temporada, la correspondiente al verano de 2026 y en la que incluye unos platos que suponen un nuevo paso del establecimiento a la cocina imaginativa con varias propuestas muy originales confeccionadas por el equipo del cocinero Luis Plaza, con Dani Morales y Manuel Vera, como segundos y también creadores de algunos de los nuevos platos.
En la nueva carta hay varias propuestas que juegan con un solo producto presentado en varias texturas. Así, por ejemplo, hay un juego con tomates, un producto que está ahora en su mejor momento. En este caso lo que hacen es presentar un tomate, al que no le falta ni el rabito, pero que en verdad es una composición preparada con este producto como base. Así en el interior hay una mezcla de anchoas y queso rodeada por una mousse de tomate y un gel de este fruto al que dan la forma de un tomate colorao.
También divertida la oda al calamar. El plato, cuando llega al cliente, va dividido en dos. Por un lado hay una recreación de una pavía pero en cuyo interior, en vez de haber merluza o bacalao, lleva un guiso de calamares. Este se envuelve en masa Niñoyaki, un equivalente a la orly que se usa para los rebozados. El conjunto se frie y finalmente se corona con un trozo de calamar frito a la manera tradicional.
El buñuelo va acompañado con un cuenco en el que el ingrediente principal son unas tallarines de calamares ligeramente pasados por el fuego aromatizados con ajo. Luego se introducen en una salsa cítrica con tropezones de apio en vinagreta.

El cervatillo, un plato de caza, se presenta con frutas rojas. Foto: Cedida.
No se queda atrás en originalidad otro plato que tiene como argumento los calabacines. En este ocasión se presenta a esta hortaliza hasta de hasta seis formas diferentes. Así la flor de calabacín se presenta rebozada y también rellena con queso Fetta. En el mismo plato hay una salsa de calabacines muy reducida, un tartar hecho con daditos de la hortaliza, unos calabacines baby encurtidos por el propio restaurante y un salteado de calabacines con espinacas.
Luis Plaza señala que «lo que intentamos con estos platos, además de divertir a nuestros comensales y a nosotros mismos cuando los hacemos, es que se noten las posibilidades que tiene un producto, dándolo a degustar de varias formas, pero en un mismo plato. Por decirlo de alguna manera estos platos son una especie de menú degustación sobre un único producto y presentado en pequeños bocados. Son además productos humildes a los que intentamos resaltar, también con ayuda de nuestros proveedores que nos seleccionan mucho la materia prima».
En esta misma idea de dar juego a la materia prima se inscribe un plato de mejillones franceses, de los pequeñitos. Estos se presentan abiertos y acompañados de una salsa americana. Se acompañan, a la manera belga, con unas patatas fritas, en este caso patatas paja.
El cocinero Manuel Vera ha diseñado personalmente otro plato bastante original del carta, un lomo de cervatillo (el equivalente a la ternera pero en ciervo) que se hace primero levemente a baja temperatura y luego se termina en la plancha para dorarlo cuando se va a servir. La originalidad de este plato está no solo en la carne empleada, que es difícil de ver en Sevilla, sino también en la guarnición. Así se acompaña de una parmentier (puré de patatas) pero que está hecho con un guiso de carne de ciervo lo que la da mucho más sabor al conjunto. Finalmente el plato se acompaña con un «novio» habitual de las carnes de caza, los frutos rojos. En este caso se trata de una sopa fría de cerezas con tropezones de frutos rojos encurtidos.

El comedor principal. Foto: Cosasdecome
El desborde de imaginación también llega hasta los postres con un divertido guiño a la macedonia de frutas. En este caso la creación es del cocinero Dani Morales y lo que se hace es coger trozos de fruta de temporada, en este caso melocotones, que se cortan en dados y se saltean con mantequilla. Además otros trozos de fruta van en crudo y aliñados y también se elabora un bizcocho con esta fruta de hueso y un poco de miel. La mezcla de texturas se termina con una mousse del mismo fruto. Un helado de yogurt contribuye a elaborar sabores. La estética está muy cuidada ya que todos estas texturas se «esconden» debajo de una especie de moneda de chocolate blanco adornada también con frutas. El plato se termina en la mesa del cliente, cuando el camarero vierte un poco de sopa de melocoton cítrica e invita al comensal a romper la moneda de chocolate para mezclar todos los ingredientes.
Si quiere ver la carta completa que tendrá La Casa del Tigre durante el verano puede pulsar aquí.
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