La repostera gallega Irene Morcillo puso en marcha hace más de un año en Gerena una original pastelería fusión donde a diario elabora creaciones con influencias de distintos países del mundo. Los principales, Francia y, especialmente, Japón, dan nombre al establecimiento:  Pâtisserie Tokyo.

 

Formada como maestra pastelera en distintos lugares del mundo, entre ellos Turquía y Barcelona, hace años la repostera gallega Irene Morcillo pasaba sus ratos libres viendo en televisión programas de cocina japonesa junto a su marido Arnau Agán. Pocas cosas causaban tanta fascinación en esta pastelera afincada en Barcelona como la cultura y gastronomía del país del sol naciente. Por eso, no se lo pensó dos veces cuando tuvo la oportunidad de aprender repostería nipona de la mano de Takashi Ochiai. Ni tampoco cuando decidió fundar su propia pastelería que, tal y como confiesa, siempre supo «que tendría cierto regusto japonés aún sin tener claro donde la ubicaría».

La gallega Irene Morcillo atesora un amplio curriculum en alta repostería. Foto cedida por el establecimiento

La gallega Irene Morcillo atesora un amplio curriculum en alta repostería. Foto cedida por el establecimiento

Y es que Irene Morcillo nunca imaginó en es que el establecimiento donde daría rienda suelta a su repostería de autor con influencias del mundo se encontraría en Gerena, a pocos kilómetros de Sevilla. «Arnau y yo vivíamos en Barcelona y la primera opción que barajamos fue Gerona. Pero la vida nos llevó a Gerena», explica divertida, haciendo un juego de palabras. Un hermano de Morcillo vivía en Sevilla, conocieron la zona y quedaron encandilados con la tranquilidad del lugar. «No nos preocupó que nuestra propuesta fuese atrevida. Queríamos abrir nuestro obrador en un sitio en el que no hubiera nada igual». De esta forma nació hace un año Patisserie Tokyo, la que probablemente no es sólo la pastelería más original de Gerena, sino de toda la provincia de Sevilla.

Patisserie Tokyo ha creado el baklava japonés, fusionando sabores turcos y nipones. Foto cedida por el establecimiento

Patisserie Tokyo ha creado el baklava japonés, fusionando sabores turcos y nipones. Foto cedida por el establecimiento

En ella, ocupan un papel preponderante creaciones japonesas como los típicos mochi, reinventados por Morcillo siguiendo la receta típica de su maestro Takashi Ochiai, o los clásicos baklavas turcos que aprendió a elaborar  durante su etapa de residencia en Estambul, ciudad natal de Arnau. A estos pasteles la repostera también imprime su toque personal «emborrachados en un almíbar inspirado en los sherbet especiados y afrutados que se beben en los restaurantes otomanos en Estambul». «Además somos los creadores del baklava japonés, un baklava con pistacho-cardamomo y té verde Matcha importado desde Japón y con el toque japonés del whisky Nikka», revela.

La influencia francesa también está patente en los entremets. Foto cedida por el establecimiento

La influencia francesa también está patente en los entremets. Foto cedida por el establecimiento

También Patisserie Tokyo rinde su personal tributo a la repostería francesa, según explica Irene Morcillo » base y madre de las pastelería». Y lo hace mediante la elaboración de tartas y entremets inspirados en el país galo y financiers, bizcochos tradicionales franceses de almendras, mantequilla y avellana.

Calypso, una original creación de Morcillo, se encuentra entre los productos más demandados del establecimiento. Foto cedida por Patisserie Tokyo

Calypso, una original creación de Morcillo, se encuentra entre los productos más demandados del establecimiento. Foto cedida por Patisserie Tokyo

Aunque si hay unas elaboraciones que causan expectación entre los clientes de este particular obrador son el brownie del Marqués, sin frutos secos ni apenas harina y plagado de chocolate negro, o el llamado Calypso compuesto, tal y como revela la propietaria de la patisserie, por mousse de coco y Malibú, coulis de mango y fruta de la pasión, bizcocho y coco. «En nuestra pastelería prima la libertad y la imaginación a la hora de crear nuevos productos. Es lo que más nos gusta a Arnau y a mí, y así pretendemos seguir durante muchos años», concluye Irene Morcillo. 

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