Watagata es un nuevo restaurante que fusiona la cocina andaluza con la coreana, versionando clásicos como la ensaladilla, las croquetas o los molletes

 

La comida coreana se fusiona con la de aquí en este nuevo establecimiento del barrio de Nervión. Se llama Watagata y sus propietarios están vinculados con Corea, no porque sean de allí, si no porque son dos maestros en artes marciales del país asiático, Javier Romero y Víctor Gonzalez.

La parte más social de las artes marciales se ven reflejados en este espacio, que comenzó como una idea para celebrar la entrega de cinturones y otros logros deportivos de los alumnos de sus respectivas academias (Yongmu Doyang en Sevilla y Sungli Doyang en Espartinas). El resultado es un pequeño restaurante con una original mezcla de culturas culinarias.

Javier y Víctor son buenos conocedores de la cultura coreana, ya que han visitado el país en diferente ocasiones. De hecho, el nombre viene del mote que la esposa de su maestro de artes marciales en Corea les puso “watagata boys”. Es una expresión que mezcla los verbos ir y venir, y se utiliza como una manera de llamar a las personas inquietas, que siempre tienen proyectos en la cabeza.

Todos los platos mezclan ingredientes y sabores de la cocina andaluza y coreana. Foto cedida.

Con esa inquietud, hace un par de meses el restaurante abrió sus puertas con una cocina de productos frescos y platos diseñados entre el chef ejecutivo y los propietarios que están sorprendiendo a los clientes. En Watagata no hay rollitos de primavera, ni el sushi tal y como se encuentra en restaurantes japoneses. La cocina coreana se caracteriza por ser picante, utilizar muchas verduras, y fermentaciones como el kimchi, uno de las recetas más famosas de su gastronomía que consiste en col fermentada.

Con esa base preparan, por ejemplo, algo tan andaluz como el mollete con los sabores coreanos. Uno es el el llamado David Chang, en el que visten el mollete con panceta a baja temperatura, salsa hoisin pepino y mezcla de hierbas. Y si parecía imposible que Corea estuviera más cerca, preparan un mollete de pringá tradicional con un exótico “chutney chilli bean” (una salsa agridulce de habichuelas). También las croquetas tienen su toque, porque son de bulgogi, un plato de ternera marinado son soja, entre otros ingredientes. Y el clásico entre los clásicos, la ensaladilla, aquí se preparan con mejillones en escabeche, kimchi y la especia ito togarashi, hecha con guindilla desecada.

Ensaladilla coreana de mejillones. Foto cedida.

El local tiene un aforo de unas 25 personas, algo más si es para un evento privado, con otra disposición de las mesas. Tanto Javier como Víctor conocen bien el mundo de la construcción, ya que se formaron como arquitecto y aparejador, y han tomado algunas decisiones en cuanto a la distribución del espacio. La decoración está lejos de los estereotipos asiáticos, ya que se definen como un restaurante fusión. El ambiente es elegante, con una única sala equipada con dos bancos a los lados y mesas bajas de madera de mango, y de detalles que crean “miniespacios”. Por ahora no tienen terraza, pero están en trámites para instalar veladores.

El logotipo hace alusión a las máscaras teatrales japonesas. Foto cedida.

El interiorismo es obra del estudio sevillano Fabi, que ha tenido en cuenta detalles como la curvatura de las espadas utilizadas en las artes marciales coreanas llamadas jingum, para los tableros de madera de las paredes. También ha sido el diseñador del logotipo, que alude a las máscaras tradicionales del teatro coreano, con unas nubes que simbolizan la unión de las gastronomías de España y Corea.

Horario, teléfono, localización y más información sobre Watagata.

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