En este establecimiento del casco antiguo de Utrera, todo tiene personalidad, desde el vaso de barro donde sirven las cervezas, hasta el rebozado de su «carrillá» de merluza o los guisos de cuchara de Natividad Martínez

 

En El Arco todo tiene su puntito, su personalidad. El sitio no se parece a nada ni a nadie. Antonio Benítez Fernández (67 años) y Natividad Martínez Alvarez (57) lo tienen todo trabajado. Todavía creen en que lo de la gastronomía es otra vertiente de la artesanía. Cada tapa tiene su plato propio y la carta es una suma de platos de siempre, incluso de clásicos internacionales pero tratados todos con los guiños que les aporta Natividad. A ello unelé un local partido en dos situado junto al arco de La Villa, que se ve en plenitud desde su coqueta terraza. Luego una zona más informal con barra y mesas en un pequeño local presidido por un antiguo horno, ya en desuso y un espacio más de restaurante decorado en plan mesón y donde Antonio Benítez atiende a los clientes personalmente. De todos modos, la carta es igual para los dos espacios y se puede comer a base de tapas o de platos para compartir en una factura que se sitúa entre los 20 y los 30 euros por persona.

Una de las terrazas del restaurante El Arco. Foto: Cosasdecome.

Natividad Martínez tiene más de 200 libros de cocina en su casa, situada encima del restaurante. El primero que cayó en sus manos «creo que fueron unas fichas de cocina que entonces publicaba la revista Pronto». Antonio y ella comparten una afición y es la de viajar visitando restaurantes «porque nos gusta mucho». Hablan con pasión de su trabajo. Mientras charlamos Antonio no para con el teléfono, porque el restaurante tiene todas sus mesas reservadas para el sábado y las cocineras le consultan detalles a Natividad sobre los platos que hay en la carta.

En otro mesa, varios camareros escriben con tizas de colores en media docen de pizarras las fuera de carta del día,  porque lo de los fuera de carta es algo fundamental en el establecimiento donde gustan de poner cosas nuevas todos los días.

El restaurante tiene rincones con encanto. Foto: Cosasdecome.

Hoy hay guiso de garbanzos con langostinos y también espinacas que se coronan con un huevo de codorniz por lo alto. El día que estuvimos tocó un cocido de tagarninas con unos garbanzos de esos de los que tu madre dice que «son crema». La legumbre suele venir de El Palmar de Troya » y son muy buenos». La salsa del guiso es de las acremosadas y el potaje es suave y sin pringá. Por encima perejil, muy picado que da un aire más glamuroso al plato.

Los garbanzos con tagarninas. Foto: Cosasdecome.

En el establecimiento la originalidad llega hasta las frituras, sobre todo a unas jugosas «carrillás» de merluza que se sirven rebozadas, pero a lo clásico. Nada de tempuras o de masas para inflar la fritura. El pescado, una zona de la cabeza, se baña primero en harina y luego en huevo batido y se frie. Este tipo de rebozado, el más académico, es ya dificil de ver en los establecimientos.  Las piezas quedan jugosas y si sorprendente es el plato no lo es menos la guarnición unas tiras de pimientos verdes rebozados de la misma forma. Natividad destaca que «el plato se hace al momento, cuando el cliente lo pide. Entonces rebozamos el pescado y la verdura y la freimos, no antes, porque no quedaría igual». Para acompañar picos de dos panaderías de la ciudad, los de Obando y también los de la panadería El Olivar. El detalle llega incluso hasta a la cerveza que sirven en unos vasos de barro «para que está más tiempo fría».

Vamos de pescaito… frito

La jarrita de barro donde se sirve la cerveza. Foto: Cosasdecome.

Parte de la vajilla fue realizada especialmente para el establecimiento y provienen de Gresierra, un taller de cerámica artística de Chiclana (Cádiz). «Nosotros abrimos en octubre de 2006 como restaurante» señalan Antonio y Natividad. «Era un sitio de producto con muy buena materia prima». En 2009 cogimos un segundo local, en principio destinado a almacén, pero llegó la crisis y decidimos transformarlo todo y meter también tapeo. La zona que teníamos destinada a almacén la transformamos en bar y también decidimos unificar la carta con el restaurante. «Ahora se puede comer de las dos formas. Somos un sitio muy bueno para las familias porque tenemos cosas para todos los gustos».

Los dos tienen una amplia experiencia en hostelería. Antonio empezó a trabajar en el sector de chiquillo y ya a los 26 años puso en marcha su primer negocio, Recuerdan también el primer sitio donde estuvieron juntos, la cafetería Atlanty «un sitio que fue muy novedoso en Utrera donde servíamos sandwiches y desayunos diferentes».

Las berenjenas fritas de El Arco. Foto: Cosasdecome.

Otro plato que llama la atención por su originalidad son unas berenjenas fritas. Van partidas muy finas, como si fueran fideos. «Las cortamos a cuchillo….tienen mucho trabajo» señala Natividad. Luego las rebozan en harina y las frien. Quedan crujientes y el plato, generoso de tamaño cae en un momento. Por encima llevan una crema de miel y queso de cabra.

Frien unos chipirones en anillas que meten en unos cartuchos. Al lado, los bigotes del cefalópodo, crujientes y acompañados de un alioli de un llamativo color verde. ¿Que lleva? pregunto…»lleva sus cositas», bromea la cocinera.

Una cuestión que llama la atención en el establecimiento es la aparición en la carta de clásicos de la cocina internacional como el Strogonof, manera a la que preparan unos filetes de solomillo ibérico o unos trozos de pollo que van con setas (Boletus) cocinados en una crema.

El solomillo ibérico al Strogonof. Foto: Cosasdecome

De su pasado como restaurante han quedado también platos como una mouse de pato que elaboran ellos mismos y que se sirve con una crema de vino Pedro Ximénez, unos huevos con foie y salsa de trufa o una merluza que va con crema de langotisnos, aunque también hay en carta un bacalao con salsa de tomate por lo alto. «El tomate se lleva al fuego cuatro horas para que quede una crema bastante concentrada», destacan.

Los postres también son de elaboración propia. Hay una versión de la crema catalana que han bautizado como crema utrerana ya que la aromatizan con un poquito de anís. Tienen también torrija o un pastel de queso sobre tocino de cielo.

Un antiguo horno preside el comedor de la zona de tapeo. Foto: Cosasdecome.

Horarios, localización, teléfono y más datos del restaurante El Arco, aquí.

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…Y además

Y aquí un video con una ruta por otro de los tesoros de Utrera…su pastelerías: