El restaurante de la avenida de Miraflores ofrece una veintena de especialidades, que cambian a diario, y donde no faltan sus ya famosas croquetas, unos mini  pinchitos adobados con especias marroquíes o una tortilla al estilo de Betanzos

 

La carta la integran una veintena de especialidades y viene en un papel porque cambia a diario para así dar un toque de más frescura a esta nueva oferta del restaurante situado en la avenida de Miraflores y que llama la atención por su llamativa decoración basada en unos vistosos y cómodos sillones de colores.

Esta nueva propuesta del establecimiento está disponible solo para la zona de terraza, de mesas bajas y también para las mesas altas situadas a la entrada del establecimiento, el comedor del fondo seguirá funcionando solo como restaurante, aunque las especialidades de este espacio se servirán también en la zona de tapas. «Creemos que puede ser muy atractivo -señala Adrián Sotillo, el jefe de cocina del establecimiento- tomar primero unas tapas y luego terminar con una carne o un pescado de los que ofrecemos a la brasa».

Zona de mesas altas donde se puede tapear. Foto: Cedida por el establecimiento.

La idea es aumentar la oferta del establecimiento «sobre todo ahora con este buen tiempo en que se apetece la terraza y tomar algo de forma más informal» señala el cocinero, «de ahí que hayamos puesto en marcha esta propuesta. Los clientes que lo deseen podrán seguir con nuestra propuesta de restaurante».

La carta cambia cada día aunque hay algunos fijos como las ya famosas croquetas del establecimiento, muy cremosas y que se pueden tomar o de cecina o de gambones al ajillo. Se pueden pedir por unidades al igual que las ostras francesas servidas de hasta de 3 maneras diferentes.

Las croquetas de Lobo Blanco

Ostras de Lobo Blanco. Foto: Cedida por el establecimiento.

Tienen también dos ensaladillas diferentes, una más clásica con gambones y que lleva un toque de tomate confitado y otra más creativa con mostaza y pollo frito desmenuzado. No falta tampoco el pincho de tortilla, en este caso realizada al estilo de Betanzos, que se caracteriza por un relleno de huevos y patatas muy cremoso.

En este formato de tapa tienen también lo que llaman «yaki-pinchos», unas pequeñas brochetas de pollo, hígado o ternera que se aliñan con especias marroquíes y que van acompañadas con patatas fritas. Ofrecen también papas aliñás o también unas chuletitas de cordero. El pescado frito se sirve en cartucho y el contenido de este cambia a diario en función del pescado que llegue al establecimiento.

Se pueden pedir también medias raciones y para la zona de picoteo está también disponible la carta completa del restaurante, muy centrada en las brasas y donde hacen pescados, carnes y verduras.

La ventresca de atún rojo hecha a la brasa. Foto: Cosasdecome.

Adrián Sotillo señala que tapear en el establecimiento puede salir por unos veinte euros y los precios varían desde el 1,5 que sale cada croqueta hasta los 6 euros que salen las ostras o las vieiras.

Horarios, localización, teléfono, la carta de restaurante y más datos de Lobo Blanco, aquí.

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Aquí una crónica de una comida en Lobo Blanco

Lobo blanco, el restaurante de los sillones de colores

 

Y aquí un video del establecimiento: