El establecimento situado en la calle Rivero ocupa tres plantas y conjuga la gastronomía con la venta de piezas de arte y hasta los muebles que integran el espacio

 

Un viejo letrero en colorao, de esos que presidían los establecimientos de la segunda mitad del siglo XX destaca tras la pequeña barra situada a la entrada de Pan y Circo. Está perfectamente restaurado y luce en un entorno con plantas, una mesa grande de madera en plan rústico y unas llamativas lámparas como de hilos, con un toque como sicodélico.

Pan y Circo es una atractiva mezcla de muchas cosas que van más allá de lo que es comé y bebé. El sitio ocupa tres plantas de una finca restaurada de la calle Rivero, a pocos metros de la bulliciosa calle Sierpes. Sin embargo el sitio quiere ser como una parada en la bulla, un sitio donde disfrutar de muchas cosas.

La barra de la planta baja está presidida por el letrero de una antigua charcutería. Foto: Cosasdecome

El proyecto tiene firma, el de la pintora sevillana Cristina Galeote, 44 años. Señala que su primera pasión es la pintura, pero la segunda es la gastronomía y la tercera la música…aunque dice que para este último arte «no estoy dotada». No es la primera vez que emprende este tipo de negocios. En 2012 ya puso en marcha, junto a otras personas, Red House, un espacio en la calle Amor de Dios en el que ya comenzó a combinar la exposición de obras de arte con la gastronomía. A este proyecto le siguió No Lugar, otro sitio, con una apuesta gastronómica más potente, que ha funcionado en la calle Trajano.

Ahora Galeote se atreve a dar un paso más, con un establecimiento que ocupa tres plantas, con varios ambientes y con una capacidad para más de 120 personas. Para llevar a cabo el proyecto se ha unido a Kike Dominguez, 32 años y gerente del espacio. El, con experiencia en la organización en el mundo del transporte, será el que se encargue del día a día del negocio y de la parte más terrenal.

Vista exterior de Pan y Circo. Foto: Cosasdecome

El sitio llama la atención desde el primer momento, aunque está escondido. Dos grandes cristaleras dejan ver la planta baja. Entre ellas un vistoso cuadro que anuncia, en plan ecléctico lo que ofrece la casa. La finca está pintada en color albero. Hay una pequeña barra coronada con el letrero antiguo de la charcutería. Una cafetera y un tostador de pan dan pistas sobre uno de los usos de la estancia: los desayunos. Hay varias mesas de estilos diferentes, cada una de las cuales con unas sillas más vistosas. En cada una se exponen unos artísticos bajo platos, algunas ensaladeras muy coloristas o algún otro objeto en plata. En las paredes cuadros de diversos estilos. Al fondo una bodega situada al pie de una gran claraboya que ilumina la estancia con luz natural que llega desde la azotea…todo está a la venta y tiene colgado su precio en pequeñas tarjettas ya que esa es una de las patas principales del negocio, la venta de obras de arte, vajillas, mobiliario, pinturas o hasta los tenedores con los que comes…»Todo está a la venta» señalan risueños Cristina y Kike.

En cualquier esquina encuentras un objeto que llama la atención. En las escaleras hay unos cerdos blancos en cerámica de grandes dimensiones. Un letrero recuperado en un anticuario de Utrera recuerda el refresco «Palafri» y en una de las mesas reposa un cabezudo con rostro de demonio.

La planta baja funciona como zona preferente para los desayunos y también como una especie de abacería donde se sirve laterio variado pero con tintes exquisitos, algo de chacina ibérica o unos ahumados.

El comedor de la planta baja. Foto: Cosasdecome

La primera planta, donde hay también una gran mesa para grupos, ejerce como restaurante mientras que la tercera, con otra barra, está más destinada a eventos e incluso hay un equipo para poder poner música. Un ascensor, de esos de paredes de cristal, comunica todas la plantas, además de la escalera con lo que el acceso de las personas con dificultades está garantizado.

Comedor de la primera planta. Foto: Cosasdecome

Cristina y Kike señalan que «la oferta gastronómica del local la tenemos en construcción. Estamos trabajando en una nueva carta, ya más definitiva, que esperamos que funcione en septiembre que es cuando ya queremos que el establecimiento esté a pleno rendimiento».

La coctelería será también otro de los atractivos del sitio. En principio tenían previsto abrir en marzo, pero El Coronavirus retrasó la apertura hasta el 2 de julio. Ahora sólo abren de lunes a viernes pero ya a partir de septiembre quieren abrir todos los días.

El nombre de Pan y Circo resume la filosofía del establecimiento. Destacan que el pan y el circo han servido en muchas civilizaciones para dormir las conciencias, pero «aquí queremos hacer todo lo contrario, despertarlas desde el punto de vista cultural y gastronómico. Es nuestra intención».

En la segunda planta hay una barra especializada en cócteles. Foto: Cosasdecome

La idea de Pan y Circo es recrear el ambiente de los locales de comidas y cultura que existen en muchas ciudades europeas y donde no sólo se va a comer, sino que son locales de encuentro. La idea es ofrecer en las próximas semanas desayunos de distintos tipos y una oferta gastronómica con personalidad.

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