Están en el centro de Coria. Solo abren por las noches y hay diez tapas, 9 a tres euros y una a 3,5. Todas están en carta desde practicamente los años 90. Entre ellas un virtuoso pepito de gambas y un bistelito de lomo metío en dos rebanadas de pan, fórmulas sencillas que los clientes premian con llenos diarios.

 

Francisco Romero Rojas, 50 años y nacido en Coria del Río, maneja la plancha con la precisión de un joyero. No es un juego de palabras, es que francisco regenta un taller de joyería de día y cocina en el bar de la familia por la noche. Por la mañana monta medallas de la Virgen del Rocío y por la noche hace benditos pepitos de gambas con alioli que seguro que bendice una foto de la reina de las marismas, ya casi negra de los años, que preside la barra del bar.

Rocío Romero Rojas, la hermana de Francisco, 45 años, se encarga de que cada día no falten las gambas y los filetitos de cinta de lomo, para que su hermano haga «milagros» metíos en pan. Aquí todo es artesanía, como en la joyería. Las mañanas las pasan pelando gambas, más de mil al día, calculan. Con ellas elaboran varias de las insignias de la casa, las gambas al ajillo, servidas en las tradicionales cacerolitas de barro, el pepito de gambas con alioli, las gambas rebozadas y luego usan gambones para un pincho que lleva como guarnición un «barquito» de la mayonesa aromatizada con ajo.

El pinchito de gambones a la plancha. Foto: Cosasdecome.

Para hacerse una idea de lo que significa artesanía para los Romero Rojas los filetitos de pez de espada, que ponen empanados, se rebozan en el huevo y en el pan rallao cuando el cliente los pide y el lagartito ibérico que sirven en montaditos se corta también en riguroso directo. Por eso no es de extrañar que este bar, fundado en 1947 y situado en el centro Coria del Rio se cuelgue el cartel de lleno a rebosar practicamente todos los días…y aquí no hay reservas, el primero que llega, coge mesa: diez en la terraza, más otras dos dentro, aunque si te digo la verdad, te recomiendo la barra, porque además de disfrutar de las tapas, ves el espectáculo de la familia Romero Rojas trabajando.

Francisco y Rocío a las puertas de su establecimiento. Foto: Cosasdecome.

Rocío se encarga de atender a los clientes junto a Isabel Romero, la esposa de Francisco. Las dos se comunican con él mediante una pequeña ventana que separa la cocina de la zona de atención al público. El bar no tendrá más de 20 metros cuadrados. Está decorado con imágenes del Rocío. entre ellas dos viejos tamboriles de colores. Aquí todo está medido: Hay 10 tapas y 3 de ellas se sirven también en medias y raciones. No hay postre y para beber dos tintos por copas, un blanco seco y uno semidulce, Cruzcampo y refrescos.

Francisco dice que no sabría decir porque el público los acompaña de una manera tan fiel. «Aquí hay familias que llevan viniendo años y años. Me imagino que algo estaremos haciendo bien para que vengan y repitan. Tratamos de cuidar todo mucho. No metemos más tapas porque no podríamos dar el servicio que damos y las que tenemos sabemos hacerlas. Aquí todo se hace con humildad, pero con mucha dedicación».

La historia de este bar de Coria del Río comienza en el año 1947. Francisco Romero, el abuelo de los actuales propietarios, puso una bodeguita en el actual callejón Curro Romero. Allí servía vinos que traían de Villanueva del Ariscal. A Francisco le siguió su hijo, que fue el que le dio nombre al bar porque la gente lo conocía como «Francisquito», el hijo de Francisco…y ahí quedo.

Francisquito y su esposa, Rosa Rojas, ambos ya jubilados, fueron los que construirían los mimbres del actual establecimiento. El sitio era más grande que en la actualidad ya que ocupaba también los locales que ahora ocupan una tienda y la joyería, además de bar actual.

Foto de Casa Francisquito tomada en 1969. A la derecha, en pie y con camisa azul aparece Francisquito. Foto: Cedida por el establecimiento.

Fue a raiz de la boda de Rosa y Francisquito, a principios de los 70, cuando se empiezan a introducir tapas en el establecimiento. La primera que se puso fueron las gambas al ajillo. Francisco las había probado en la bodeguita Patrocinio, en Triana y terminó haciendo amistad con los dueños, tanto que le terminaron dando la receta.

Hoy en día la tapa se sigue haciendo de la misma manera. Gambas peladas en el propio establecimiento, aceite de oliva virgen, ajo y guindilla, nada más. Las hacen al momento y se pueden pedir por tapas, a tres euros. La tapa lleva 9 gambas, porque en el establecimiento todo está muy medido para poder soportar las bullas que se producen.

Gambas al ajillo de Casa Francisquito. Foto: Cosasdecome.

En Semana Santa la llegada de clientes es tan grande que incluso disminuyen el número de tapas a 3: pepito de gambas, el pinchito de carne (una especia de pinchito moruno) y el montadito de filetito de lomo. Quitan hasta la cerveza de barril para así poder hacen frente a la avalancha de clientes que quieren tomar un tentempié entre cofradía y cofradía.

Francisco señala que la clave de las gambas al ajillo, «además de utilizar buena materia prima, está en que las gambas terminen de hacerse en la cacerolita de barro una vez que la hemos quitado del fuego». A la tapa no le falta ni su rebaná de pan para acompañar al plato y realizar el rebañazo final.

Pero si famosas son las gambas no le va a la zaga el pepito de la casa, relleno de gambas cocidas, también peladas por ellos mismo. Para envolver, unos pequeños bollos redondos que les elabora especialmente para esta tapa la panificadora «Los Rumbosos» de Coria. De hecho la panadería lo llama pan “Francisquito”. La pieza  va tostada y dentro lo único que contiene son los cuerpos de las gambas cocidas y una suave salsa alioli que hacen en la casa. Fueron Francisquito y Rosa las que la empezaron a hacer y ahora es una de las estrellas de la casa. En una especie de barquito el alioli sirve también de guarnición al pinchito de gambones, con un marisco que queda jugoso tras pasar por la plancha. El pinchito de gambones, con cinco unidades por tapa, es el más caro de la casa, y se cotiza a 3,5 euros. Es la única tapa que sobrepasa los tres euros de coste.

El pepito ded gambas. Foto: Cosasdecome.

La última tapa que se incorporó a la carta fue el montadito de abanico ibérico con salsa roquefort. «Ya poníamos un montadito de abanico ibérico y en casa para nosotros hacíamos una salsa de queso que nos gustaba mucho. Decidimos ponerla también en el bar para acompañar a la carne. Gustó y se quedó». De esta última incorporación hace ya ¡seis años! y desde ese momento no se ha incorporado ninguna tapa más al bar.

El montadito de abanico ibérico con crema de queso Roquefort. Foto: Cosasdecome.

Con 3 tapas cada uno comes más que sobrado y eso te puede salir por entre 9 y 9,5 euros. Si sois dos pues os podeis recorrer, como si fuera un menú degustación, casi todas las especialidades de la casa. Lo que pasa es que en vez de los ciento y pico que te podría costar lo de la degustación en un restaurante de Pitimini, aquí la cuenta sería una décima parte…no va a estar lleno el bar.

La carta de Casa Francisquito. Foto: Cosasdecome.

Cada tapa tiene su secreto. Así los filetitos de lomo, otra de las tapas con más seguidores, se elaboran con cinta de lomo. «Es mi hermana la que se encarga de cortar la carne y luego la golpeamos con un mazo para que así los filetes queden más tiernos». Los filetitos llevan un poquito de aliño de ajo y limón. Luego, a la hora de servirse, vuelta y vuelta en la plancha, su poquito de sal, y dos rodajas de pan de barra de Los Rumbosos.

El filetito de lomo. Foto: Cosasdecome.

El único guiso que tienen es una caldereta de ternera. Solo abren por las noches «porque necesitamos también vivir, no solo estar en el bar. Nos los pasamos bien en él. Lo vivimos desde pequeños». Es la felicidad con alioli…no está nada mal a tres euros.

Horarios, localización, teléfono y más datos de Casa Francisquito, aquí.

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