La fusión de dos locales, Bar Julio fundado en 1974 y El Cobertizo, da lugar a uno de los establecimientos con el horario de apertura más largo y opciones de comer empezando con interesantes desayunos

 

Muchos son los llamados a la hostelería por herencia familiar, pero no todos se quedan. Bar Julio, propiedad de Julio López,  se abrió en en Sanlúcar la Mayor en 1974 como una taberna, y casi 30 años más tarde la familia abrió El Cobertizo justo al lado. Tras la pandemia, ambos bares se unificaron para dar lugar a El Cobertizo de Julio, regentado por el hijo de Julio, Daniel López. Se trata de un establecimiento con uno de los horarios ininterrumpidos más amplios, ya que empieza a  funcionar a las cinco y media de la mañana y cierra a la una en la madrugada.

Fachada de El Cobertizo de Julio. Foto cedida.

Ese horario muestra la intención de poder servir a cualquiera con hambre, empezando por los desayunos, donde destacan numerosas propuestas de tostadas con diversos ingredientes como un gofre de espinacas con crema de queso, guacamole, salmón, huevo poché y salsa holandesa o el «petete», que lleva mermelada de higo, jamón, queso de cabra, y albahaca. El pan que utilizan en sus elaboraciones son de la Panadería L’Andalusí y Horno San Eustaquio, ambas de Sanlúcar La Mayor. Para los que buscan algo más saludable, han configurado varios cuencos de fruta y zumos naturales.

La ensaladilla es una de las tapas más demandadas del establecimiento. Foto cedida.

Entrada la hora del almuerzo o la cena ofrecen tanto tapas como raciones caseras, servidas en espacios diferenciados. La parte de arriba está destinada a las raciones y aceptan reservas. En estos espacios vuelven a contar con una carta extensa y variada, donde hay hueco tanto para el jamón o el queso, los montaditos, llegando al risotto, panes bao o un exótico pollo karaage, o pollo frito japonés. Tienen una versión especial de la ensalada César, a la que llaman Julio César en honor al fundador del negocio, que lleva un siempre bienvenido huevo frito encima.  A esto se suman carnes a la brasa, pescados fritos y a la plancha, algunos guisos y como especialidad del restaurante, el atún al horno y como tapa, la ensaladilla de marisco.

Pollo frito japonés o karaage. Foto cedida.

Entre los postres, todos elaborados por ellos, destacan la tarta de zanahoria hecha con harina de espelta y la torrija de pan de brioche, crema de tiramisú y helado de leche merengada.Los vinos también tienen su sitio, en la carta y en el local, en concreto en el hueco de la escalera donde han construido una vinoteca que alberga unas 25 referencias, principalmente españolas.

Aunque la decoración es de estilo tradicional pero moderna, la complementan algunos adornos muy curiosos y antiguos, la mayoría de la propia familia y otros que han aportado algunos clientes.  Por ejemplo, una bicicleta de Correos, una gramola, una motocicleta, una televisión o una máquina de escribir. Todo crea ese ambiente para quedarse, nada menos que con 20 horas de apertura.

Todos los datos de El Cobertizo de Julio: carta, teléfono, horario, dirección…en este enlace.

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