Gloria y Rositas ha tomado el relevo del local de La Fiorentina en Sevilla. Las hijas de Jesús Maestre han querido rememorar la historia del edificio y reivindicar los helados sencillos y tradicionales

 

Una nueva heladería que rinde homenaje a lo antiguo y al negocio familiar. Así es Gloria y Rositas, una «casa de helados» en las que las hermanas Maestre, María Angeles, Carmen y María Jesús, se han unido para dar vida a un local sevillano con solera que había quedado vacío.

La historia, que además explica el por qué del nombre Gloria y Rositas, se remonta al ultramarinos de los años 20 La Gloria de España, que también contaba con un café bar llamado Rositas. A su almacén entró a trabajar como repartidor Jesús Maestre, que llegó a Sevilla a Huelva tras perder a su padre, y que el propietario del ultramarinos acogió con un trabajo y techo. Precisamente allí, Jesús conoció a una clienta, con la que se casó y tuvo tres hijas. El dueño de La Gloria de España se convirtió en el padrino, en casi un abuelo para las hermanas Maestre. Su padre heredó el negocio, y poco a poco fue destinando la parte de la cafetería al negocio de suministros de heladerías. Para crear una empresa mayor se unió al maestro heladero Joaquín Liria y crearon la heladería La Fiorentina (aquí puedes leer un reportaje sobre este heladería).  Tiempo después separaron sus caminos: Maestre se dedicó al sector en una empresa de distribución de helados y Liria mantuvo en alquiler el local para continuar con la heladería que cerró en 2020.

Imagen antigua del local, antes de convertirse en La Fiorentina y en lo que es actualmente Gloria y Rositas. Foto cedida.

Jesús Maestre se jubiló y ahora son sus hijas las que están al frente de la empresa y las que han decidido abrir la heladería Gloria y Rositas, porque es «lo que saben hacer», rescatando el encanto de los establecimientos de antaño, combinado con las tendencias actuales. Para ello ha hecho falta una reforma que ha sacado a relucir las maderas antiguas, tanto en la fachada como en el interior, descubriendo además un antiguo azulejo publicitario (en este artículo de Diario de Sevilla puedes leer más sobre el proceso de restauración).

Interior de la heladería. A la izquierda las cuatro mantequeras en las que se preparan los sorbetes delante del cliente. Foto cedida.

La forma de presentar preservar y presentar los helados en la tienda son las tradicionales carapinas, recipientes de acero inoxidable que va tapado. Han querido evitar la moda actual de sabores sobrecargados, con recetas más sencillas de uno o pocos ingredientes que muestren su sabor. Así, han diseñado una carta de diecinueve sabores fijos más cuatro que irán cambiando mensualmente. Chocolate, Menta Blanca, Crema de Sevilla, Maracuyá, Café Brasil…  En el caso de los sorbetes, estos se elaboran en la misma tienda a la vista del cliente en unas mantecadoras de tapa transparente. También tienen tartas y batidos helados, gofres, café y granizadas. Todos sus productos son sin gluten para evitar la contaminación cruzada.

Vitrina de tartas heladas. Foto cedida.

El establecimiento cuenta con algunas  mesas en las que sentarse a degustar cualquiera de sus productos. Destaca el colorido mural del interior, y la decoración elegante que evoca el pasado del local.

Horario, teléfono, localización y más sobre Gloria y Rositas Casa de Helados.

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