Cuentan con seis variedades de este formato individual de cristal: kinder, tocino de cielo, queso e higo, chocolate negro, turrón con mermelada de naranja y yogur con frutos del bosque. Todos son veganos y sin lactosa y se cotizan a 2,80 euros la unidad.

 

Cuando la pastelería artesanal Tahona Parrilla de Morón de la Frontera optó hace unos tres años por elaborar sus propios helados siempre supo que lo haría de una manera diferente. Y así fue. Apostó por sabores poco usuales en la zona, como turrón con mermelada de naranja o queso con higos, e inventó su propio formato individual: el tarrito de cristal. «Nos gusta distinguirnos y nos parece una manera cómoda para tomar nuestras creaciones. De hecho, no tenemos cucuruchos», explican desde la familia Parrilla, propietaria del establecimiento.

Además de los ya nombrados queso con higos y turrón con mermelada de naranja, también poseen tarritos de helados de chocolate negro, yogur con frutos del bosque, kinder y tocino de cielo, siendo estos dos últimos los más demandados. Todos ellos se cotizan al precio único de 2,80 euros, se elaboran sin lactosa y son aptos para veganos.

Para la próxima temporada estival, la familia Parrilla ya experimenta con nuevos sabores, entre ellos los de milhoja y manzana. Los helados de Tahona Parrilla también se pueden consumir en tarrinas grandes al precio de 5 euros y en el interior de tartas variadas que elaboran en su obrador. Todos ellos están disponibles en los siete puntos de venta con los que Tahona Parrilla cuenta en Morón, así como en los de Marchena y la Puebla de Cazalla

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