Conchi Vera ha conseguido convertir a Casa Verita de Arahal en una referencia a nivel andaluz en el sector del jamón cortado a cuchillo y envasado al vacío

 

Conchi Vera no echó los dientes en la primigenia Casa Verita de Arahal. Pero casi. La primogénita de Manuel Verita sentía tal fascinación por la profesión de su padre que desde niña se pasaba las horas contemplándolo despachar en la minúscula tienda de barrio de la arahalense calle Toledo. Hasta Cá Verita, Manuel trajo en la década de los setenta los primeros jamones ibéricos a la localidad y su hija, ni corta ni perezosa, aprendió a cortarlos con la misma destreza de su progenitor y de una manera muy peculiar. “El negocio de mi padre era tan pequeño que, para cortar rápido, lo teníamos que hacer en el aire, apoyando el jamón en el hombro”, rememora Conchi con una sonrisa al recordar cómo sus clientas alababan esa habilidad que definían como “la mejor forma de tocar el violín”

Conchi aprendió de su padre, José Vera, a cortar el jamón al hombro y sin ningún tipo de apoyo físico externo. Foto: CosasDeComé

Conchi aprendió de su padre, Manuel Vera, a cortar el jamón al hombro y sin ningún tipo de apoyo físico externo. Foto: CosasDeComé

Un ‘instrumento’ que ha acompañado a esta arahalense durante toda su vida. Y es que con 15 años, Conchi Vera dejó el instituto para entregarse por completo a lo que pronto identificó como su vocación: Casa Verita. “Sabía que mi futuro estaba entre jamones. No había nada que me gustara más que estar en la tienda y atender a la clientela para darle el mejor producto” Por aquellos años, Conchi apuntaba en una libreta todas las anécdotas que compartía con unas clientas que sentía como familia. Pero también, dejaba constancia del número de jamones que cortaba a cuchillo al día. Una lista que no dejaba de crecer y que, en la actualidad, casi alcanza la friolera de 13.000 unidades. “Aunque desde que abrí mi negocio de la calle Cruz hace diez años ya apenas corto. Pero por una buena razón, he cumplido mi sueño de montar una tienda especializada en jamón”

 

Porque Conchi Vera es una mujer entregada y de convicciones. De las que ansía algo y lucha por ello con ahínco. Sus años de experiencia junto a su padre en el sector del jamón la convirtieron en una perfecta ojeadora y especialista en estas piezas. Consciente de ello, la arahalense deseó sacar partido a esa habilidad. Y mientras las colas en Casa Verita se multiplicaban para adquirir sus famosas lonchas al corte, Conchi ideaba mentalmente un nuevo proyecto: una tienda más amplia y con una atención personalizada que evitara esas esperas cada vez más frecuentes en el establecimiento de la calle Toledo. “A veces teníamos que cerrar a las diez de la noche y no habíamos atendido a todo el mundo. Quería darle un giro al negocio”

 

Pese a que su entorno se mostró algo reacio en un principio, Conchi Vera se salió con la suya. ‘Casa Verita Artesanos del Jamón’ se constituyó como marca y establecimiento especializado en 2005 y pronto comenzó a despuntar como referente en el sector del jamón cortado a cuchillo y envasado al vacío a nivel andaluz. “Este tipo de corte no podía faltar porque ha sido nuestra seña de identidad a lo largo de los años. Además, por casualidad fui de las primeras en hacerme a principios del 2000 con una envasadora y el producto empezó a funcionar también fuera de Arahal”, explica.

Mostrador de la tienda de Casa Verita con jamones para todos los bolsillos. Foto: CosasDeComé

Para preparar estos sobres de jamón envasado, Conchi, tal y como le enseñó su padre José, se surte de las principales denominaciones de origen de cerdo ibérico de España, trabajando con productos ibéricos de bellota, de cebo de cambo, de cebo y piezas Gran Reserva. Es ella personalmente quien selecciona una a una todas las piezas.  Según revela Conchi Vera, todas ellas proceden de pequeños fabricantes, al desechar desde la empresa de Arahal a las fábricas con bombas de frío-calor que aceleran la curación del jamón.

Tras más de treinta años en el sector, Conchi Vera es una experta en ojear y seleccionar piezas. Foto: CosasDeComé

Tras más de treinta años en el sector, Conchi Vera es una experta en ojear y seleccionar piezas. Foto: CosasDeComé

Además de los citados sobres que tanta fama le han granjeado, la tienda de Casa Verita de la calle Cruz con la que tanto soñaba en su día Conchi Vera oferta jamones y paletas tanto en piezas enteras como cortadas. Siempre, por supuesto, a cuchillo y a distintos precios. “Es una de nuestras consignas, adaptarnos a todos los bolsillos”, sentencia. También cuentan con embutidos ibéricos de bellota que, tal y como explica su propietaria “están disponibles también en piezas enteras y loncheados y envasados al vacío”. Su oferta la completan quesos y otros productos gourmet de Arahal.

Las tiendas físicas y online de Casa Verita también ofertan embutidos y quesos propios. Foto: CosasDeComé

Las tiendas físicas y online de Casa Verita también ofertan embutidos y quesos. Foto: CosasDeComé

“En 2007 seguimos reinventándonos y creamos nuestra web. Gracias a ella, tenemos clientes desde Austria hasta Noruega, pasando por Francia y Alemania que son los países de Europa que más nos compran”, continúa relatando la emprendedora arahalense que completa esta venta online con una red de distribución en Andalucía Occidental de la que también participa de manera presencial. Porque Conchi Vera, además un carácter tenaz y entregado, posee un espíritu inquieto. «Me encanta meterme en todos los fregaos», confiesa. Su deseo de ampliar los horizontes y posibilidades de Casa Verita no conoce límites. Por eso, la mujer de los 13.000 jamones ya idea, adaptadas a los tiempos de coronavirus, catas sensoriales de sus productos en solitario y también combinados con vino, así como novedades en el ámbito de los eventos a los que acuden sus cortadores de jamón. Que se prepare la nueva normalidad post-COVID. La maquinaria creativa de Conchi Verita no ha dejado de funcionar.

Conchi Vera junto a su marido y al resto de la plantilla de Casa Verita. Foto cedida por la propietaria

Conchi Vera junto a su marido y al resto de la plantilla de Casa Verita. Foto cedida por la propietaria

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