El establecimiento, conocido por la recuperación y elaboración de dulces tradicionales, se ha anexionado parte de una nave contigua a su local que le permite multiplicar su producción y ofrecer mayor comodidad al cliente a la hora del acceso.

 

Un obrador más espacioso y un despacho casi tres veces mayor que el anterior. Se trata del resultado de las obras de ampliación y reestructuración acometidas en el obrador de confitería La Gloria de Sanlúcar La Mayor. Una intervención que se ha desarrollado a lo largo de dos meses, de finales de junio a finales de agosto, y que responde a la necesidad de los propietarios Raquel Silva y Jesús Hernández «de crecer en lo que a la producción y exposición de nuestros dulces se refiere y de dar mayor seguridad a nuestros clientes en tiempos de coronavirus».

En este sentido, el nuevo despacho de La Gloria cuenta con tres vitrinas diferenciadas en lugar de una y en su interior pueden permanecer hasta seis personas cumpliendo con las distancias reglamentarias exigidas por la pandemia. En cuanto a la producción de repostería y pastelería, Hernández ha señalado que se ha incrementado en varios sentidos: ampliando en doce las variedades de palmeras y apostando por nuevas recetas tradicionales para sus productos envasados como son el cortadillo, el merengue o la tarta de la abuela de ajonjolí y almendras, «que antes no hacíamos por falta de espacio en el obrador y en las vitrinas».

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