La Flor de mi Viña es un baluarte del tapeo clásico en el centro. Los hermanos Hijón García bordan el guisoteo y su «amayonesada» brilla con luz propia en tapas comos los huevos rellenos o la ensaladilla

Paisaje con fondo blanco. Hay como dos montañas con brotes color yema de huevo y lechuga partia en finito. Las montañas no están cubiertas de nieve, sino de una mayonesa cremosa y de sabor «de vicio», de esas que mojas los picos como arrastrando para llevarte un pegotón a la boca. Dentro, oculto entre la «maleza» amayonesada» un relleno a base de atún de lata picaito y sumergido en una salsa rosa realizada con tomate casero de la casa. La versión de los huevos rellenos de La Flor de Mi Viña es estratosférica. Transforman una tapa que en muchas ocasiones es emgollipante, en una sublime mezcla que sólo te provoca decir dos palabras: ¡Ponme otra!

La Flor de Mi Viña es uno de esos bares donde los camareros siguen vistiendo camisa blanca y pantalón negro. No necesitan apuntar. Han desarrollado la memoria para grabar las tapas que luego cantan cuando se acercan a la cocina. No hay jardines verticales de plantas silvestres, ni decoración industrial. El sitio se decora con una atractiva vitrina de tapas frías, donde descansa la famosa ensaladilla de la casa, y un «jardín vertical atocinado» formado por dos decenas de jamones de la Casa Lazo, la estrella de los desayunos de la casa.

La barra de La Flor de Mi Viña. Foto: Cosasdecome

El coronavirus ha acabado con una de las características de la casa, la bulla de la barra, pero el sitio sigue teniendo el atractivo de los bares clásicos, de los que la única fusión que existe es cuando mojas pan en el menudo y la salsa se fusiona con el pan del horno de La Parra.

Visitación García cumplirá a principios del próximo mes de diciembre 81 años…Ella es una de las principales responsables de todo lo que ha pasado de bueno en esta estrecha calle del centro donde reinan los Hijón García. Se casó joven, con su Ildefonso con el que tuvo hasta 8 hijos, «El se nos fue en 1992». Cuatro de ellos están a cargo ahora del bar que fundaron sus padres: Curro, Bonifacio, Bibiano y Gabriel Jesús. «No se olvide de citar a mi hermano Alfonso, que cuando murió mi padre nos cuidó a todos» señala Bonifacio, mientras da los últimos toques al comedor para transformarlo en sitio de tapeo después de la vorágine de los desayunos.

En la historia del establecimiento tambien destaca la figura de Adela, otra de las hijas del matrimonio que fue también cogiendo las riendaa de la cocina de la casa, para ayudar a Visitación.

Tres de los hermanos Hijón García: Curro, Bibi y Bonifacio. Detrás los jamones que usan para el tapeo y los desayunos. Foto: Cosasdecome.

Habla orgulloso de sus padres. El nació en Manzanilla, el pueblo de la familia paterna, un sitio al que siguen peregrinando los hermanos cada vez que pueden y ella en la calle Santa Catalina, en Sevilla. «Lo de mi padre es digno de contar» señala Boni, como le llaman sus hermanos. «De joven sufrió un atropello y perdió una pierna y fijaté lo que ha montado. Llevaba una pierna ortopédica y caminaba. Cojeaba un poco, pero la gente se sorprendía cuando contaba que sólo tenía una pierna.

Visitación García e Ildefonso Hijón el día de su boda. Foto: Cedida por el establecimiento.

La tradición hostelera de los Hijón viene del abuelo, de Francisco Hijón Galiano, que dejó su manzanilla natal en Huelva para poner en marcha la tasca «El Cangrejo». Luego, ya junto a su hijo, pusieron en marcha «La Viña» en La Magdalena. Aquello venía porque la familia tenía bodegas. Finalmente Ildefonso se atrevió y puso un bar en la calle José Velilla, en 1968, donde ya Visitación empezó a deslumbrar con sus guisos. «Todo empezó porque venían los obreros por aquí y mi madre les hacia un guiso para comer. Gustaban tanto que al final mi madre terminaba bajando las ollas de su casa para que se sirvieran de tapa en el bar».

Las recetas de Visitación, ya jubilida, siguen intactas y Carmen Ortega, la actual jefa de cocina del establecimiento y con 20 de sus 55 años, en los fogones de La Flor de mi Viña, se encarga de interpretarlas sin saltarse ni una letra del guión…incluso manteniendo unas magníficas papas fritas como guarnición.

En La Flor de mi Viña sales «comio» por 10 euros. Las tapas son generosas y con dos o con tres, si eres de buen comer, sales «jipato». La mayoría de las tapas de platos de loza blanca salen entre 3 y 3,5o euros, incluidos los piquitos y las regañás para acompañar que vienen también desde Huelva.

La lista de guisoteo es amplia, hasta 14 especialidades diarias, más lo que se añada fuera de carta. Hay «arqueotapatología», esas tapas que están ya casi desaparecidas como los higaditos de pollo o los riñones al Jerez, grandes clásicos como la carrillada, las albóndigas, el solomillo al whisky  o un espectacular menudo de ternera de esos que la salsa se te pega a la lengua. Los sábados, como en cualquier gran clásico, hay arroz, que se sirve por tapas.

Tienen también carnes y pescados que hacen a la plancha y pescados fritos. «Eso lo incorporamos más tarde, porque el público lo demandada. Aqui viene mucha gente a tapear de las oficinas de alrrededor y les gusta que haya variedad. No siempre van a comer de guisos».

Chipirones a la plancha. Foto: Cosasdecome

Pero la gran joya de la casa es la mayonesa de Visitación. «La base está en el aceite vegetal que le da mucha suavidad» señala Boni. La crema, de un color amarillo atenuado, (que frase más fina me ha quedado) va con generosidad sobre dos tapas de la casa: los huevos rellenos y su acreditada ensaladilla. Mezclan patatas con zanahoarias, esta última en pequeña dosis y luego, por encima, un gran pegotón del «elixir cremoso» de Visitación y unos filetes de melva en aceite.

El establecimiento tiene dependencias a los dos lados de la calle. En uno está la barra, en forma de escuadra y con contrabarra. Fuera alguna mesa alta y, en frente, un comedor de líneas más modernas con mesas bajas. La carta es igual para todo el espacio, excepto los sábados, en los que en el comedor tan sólo se sirven medias y raciones. La última novedad ha sido también introducir algunos postres caseros que elaboran las esposas de los hermanos.

El comedor de La Flor de mi Viña. Foto: Cosasdecome

Por las mañanas desayunos, con varios tipos de pan y, sobre todo, jamón ibérico para rellenar. Boni espera que la pesadilla del Coronavirus termine pronto y así volver a lucir la barra de La Flor de mi Viña, en todo su esplendor y…con mucha mayonesa de Visitación.

Aquí las grandes joyas de La Flor de mi Viña

La ensaladilla de La Flor de Mi Viña. Considerada por muchos como una de las mejores de Sevilla. Sólo lleva patata y zanahoria y, por encima, un generoso pegotón de la mayonesa de Visitación y trozos de melva en aceite . Foto: Cosasdecome

Higaditos de pollo de La Flor de Mi Viña. Guisados con un poquito de vino blanco del Aljarafe.  Más información aquí.

Huevos rellenos de La Flor de Mi Viña. Obra sublime. Foto: Cosasdecome. Más información, aquí.

Menudo de ternera de La Flor de Mi Viña. Acompañado con papas fritas. Foto: Cosasdecome. Más información aquí.

Los bocadillos de jamón son la estrella de los desayunos. Los sirven en varios tipos de panes y acompañados, si el cliente lo desa con tomate en lonchas o triturado. Foto: Cedida por el establecimiento

Horarios, localización, teléfono y más datos de La Flor de Mi Viña, aquí.

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