El hostelero palaciego emprendió en 2012 su particular vuelta al origen de la familia Moral con la fundación de bodegas Cerro de San Cristóbal en Almonaster La Real (Huelva). La próxima semana lanza al mercado su última creación: el blanco Color de Iris.

 

El 28 de julio de 1939, José Moral Páez fundó la bodega más grande de Los Palacios y Villafranca a la que puso por nombre Casa Moral. Allí pisaba uva de su propia cosecha y vendía el vino resultante. Su nieto y propietario actual del restaurante que hoy ocupa el que fuera el templo vinícola del municipio, José Antonio Moral, no olvida el origen bodeguero de su familia. El mundo del vino siempre despertó poderosamente su atención. “Aún recuerdo los barriles de mi abuelo y sus historias sobre la bodega. Creo que lo llevo en la sangre”, rememora Moral.

El restaurante Casa Moral fue en su día la mayor bodega de vino de Los Palacios. Foto cedida por el establecimiento.

El restaurante Casa Moral fue en su día la mayor bodega de vino de Los Palacios. Foto cedida por el establecimiento.

Por ello, y pese a ser un hostelero totalmente volcado en su restaurante Casa Moral, José Antonio, no dejó de lado esta inquietud familiar. Es más, siguió cultivándola hasta que, en 2006, se asoció con dos amigos para dar el salto: crear su bodega y, por consiguiente, sus propios vinos. “ Me uní a José Luis Becerra y Juan Leopoldo Rodríguez. Examinando tierras nos decantamos por cultivar en la sierra de Huelva y así nació bodega Cerro de San Cristóbal, que se encuentra en Almonaster La Real”, desvela José Antonio Moral.

José Antonio Moral decidió recuperar la tradición bodeguera de su familia. Foto cedida por bodega Cerro de San Cristóbal

José Antonio Moral decidió recuperar la tradición bodeguera de su familia. Foto cedida por bodega Cerro de San Cristóbal

Una zona sin denominación de origen y sin tradición vinícola, pero, según explica el hostelero palaciego que resulta “ideal para conseguir un gran recorrido en el mundo de las microelaboraciones y siempre con el convencimiento de que las viñas cultivadas en altura, en tierras arenosas, pobres y pedregosas y en ambientes no contaminados con una diversidad biológica intacta, dan lugar a vinos originales, diferentes y de unas calidades organolépticas singulares”.

Dos tintos y dos blancos, uno de ellos a punto de salir al mercado, componen la oferta de la bodega. Foto cedida por Cerro de San Cristóball

Dos tintos y dos blancos, uno de ellos a punto de salir al mercado, componen la oferta de la bodega. Foto cedida por Cerro de San Cristóbal

La bodega Cerro de San Cristóbal elabora vinos tintos y blancos con una marcada personalidad, recordando las elaboraciones tradicionales del entorno. Las uvas para los tintos crecen en el Parque Natural de Aracena y Picos de Aroche, cerca del propio Almonaster y han dado lugar a dos vinos: Bemoles y Bienteveo, vinos cuya crianza se efectúa con maderas seleccionadas de roble francés y americano. Por su parte, los blancos proceden de la Palma del Condado. “El único que teníamos era el Dos Estrellas, que recibe este nombre en honor a mis dos hijas. Ahora estamos a punto de lanzar al mercado uno nuevo”, revela el hostelero palaciego.

Moral junto a uno de sus socios. Foto cedida por Cerro de San Cristóbal

Moral junto a uno de sus socios. Foto cedida por Cerro de San Cristóbal

Así, Cerro de San Cristóbal comenzará a comercializar la próxima semana el vino blanco Color de Iris, cien por cien elaborado con uva Colombert que se introdujo en su día en la Palma del Condado como uva de mesa “y no entró bien, ahora nosotros queremos difundirla con todo su potencial”.

Ilusionado ante este nuevo lanzamiento, Moral hace balance del camino recorrido y los resultados obtenidos. Según el hostelero y bodeguero, en bodega Cerro de San Cristóbal no cesan en su empeño de crear vinos “que nos sacien, al igual que los platos de Casa Moral en Los Palacios, y que además sean aterciopelados, frutales, golosos, que inciten a seguir bebiendo”. Además destaca su escasa graduación alcohólica y su procedencia de una zona sin vinculación al vino. “Esto no resta ni una pizca de interés a nuestro proyecto. De hecho, tenemos previsto que siga creciendo con la construcción de un edificio para nuestra bodega en pleno Parque Natural de la Sierra de Huelva para el que ya tenemos todos los permisos”.

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