El establecimiento transforma el típico dulce de Semana Santa en un entrante culminado con hígado de pato a la plancha y mermelada de tomate asado

 

Con la llegada de la Cuaresma y como marca la tradición, las torrijas se prodigan en numerosos establecimientos hosteleros sevillanos. De leche o vino, enmeladas o recubiertas de azúcar y canela, se hacen un hueco en la oferta gastronómica también de bares y restaurantes. Los más atrevidos incluyen incluso algunas versiones originales de esta dulce clásico. Es el caso del restaurante Papirusa que desde la semana pasada ha incorporado a sus ‘fuera de carta’ una torrija salada cubierta por hígado de pato a la plancha y mermelada de tomate asado.

Según explica el chef del establecimiento, Oliver Bernal, esta creación proviene del primer restaurante de los hermanos Iglesias, La Jarana, que se encuentra en Kansas City. En Papirusa han aprovechado esta época para recuperarlo presentándolo como un entrante, algo que, en palabras de Bernal, «suele sorprender a los clientes al salirse de lo convencional». El chef de Papirusa destaca que el secreto del sabor de esta torrija radica «en el contraste entre el hígado y la mermelada, que no es dulce sino bastante potente por su combinación de hierbas, además de usar sal en escamas».

Las torrijas saladas de Papirusa se sirven por unidad al precio de 5 euros.

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