Lo hace junto al grupo Leña al pan y las piezas obtenidas se podrán encontrar a partir del día 31 en los puntos de venta de la panadería mairenera.

 

El Grupo La Esencia revive un horno centenario de la localidad de Benacazón para elaborar pan artesanal. Se trata de un horno moruno de 200 años de antigüedad “de fuego directo y cocción lenta, en convivencia con varales de olivo, para lograr un sabor, una miga y una corteza únicas”. Un grupo de jóvenes emprendedores, con Javier González, gerente del Grupo La Esencia, y Manuel Pegalajar, gerente de Leña al pan, a la cabeza optaron hace meses por reavivar este espacio, llamarlo “Leña al pan» y ponerlo de nuevo en funcionamiento.

Javier González, gerente del Grupo La Esencia, y Manuel Pegalajar, de Leña al pan. Foto cedida por el establecimiento

Javier González, gerente del Grupo La Esencia, y Manuel Pegalajar, de Leña al pan. Foto cedida por el establecimiento

Este pan estará disponible en algunos restaurantes de Sevilla y a la venta para el público a partir del día 31 de enero en los tres puntos de venta de La Esencia: – La Esencia. Polígono Pisa – Café Aborigen. Mairena del Aljarafe – Raíces. Calle Bami. En breve , también se podrá adquirir en el propio horno de Benacazón, sito en la calle Santísimo Cristo Yacente, 28, aunque la fecha de apertura está aún por determinar.

La diferencia de este horno moruno con los que se utilizan en la actualidad radica en que el combustible (en este caso las ramas de olivo), comparten espacio con el pan. “La madera noble abraza las masas para que crezcan con ese sabor y aroma tan característico”, aclaran sus gerentes. Logrando un pan único, que solamente se obtiene con algunas masas como las de La Esencia que pueden cocerse en leña. Este tipo de hornos requiere de mucha paciencia, cada paso demanda una larga espera. El proceso diario de encendido, que dura algo más de dos horas, deja consumir los varales de olivo para calentar el horno. Con un proceso puramente artesano, se amasa y da forma a los panes y bizcochos para introducir, una a una, las piezas. A una temperatura aproximada de 200°C el pan se deja crecer para que se cueza a su ritmo natural. “Dando lugar a piezas únicas con su propio color, su propio sabor, dentro del horno de barro abovedado. Un modo de hacer pan que sienta bien a todos, pues fermenta en el exterior y no en nuestro propio cuerpo. Un pan al que se le deja crecer, desarrollarse y cocerse a fuego muy lento”.

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¿Qué es un horno moruno? En este reportaje lo explicamos, cogiendo como ejemplo a uno de los más famosos en Andalucía, el del horno Cantareros de Marchena.

200 años… y un poquito de ajonjolí

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